UPTA España ha alertado de la existencia de casi 27.000 trabajadores autónomos en Castilla y León que obtienen rendimientos netos inferiores a 900 euros mensuales, una realidad que pone de manifiesto el avance de un colectivo cada vez más numeroso de autónomos pobres: personas que, pese a mantener una actividad económica frecuente, no logran ingresos suficientes para vivir con dignidad ni garantizar su futuro.
Según datos del Observatorio Económico del Trabajo Autónomo de UPTA y de la Agencia Tributaria, en Castilla y León hay 42.462 autónomos con ingresos iguales o inferiores a 670 euros al mes. De ellos, casi 27.000 desarrollan una actividad económica habitual y única, mientras que el resto corresponde a autónomos en pluriactividad, colaboradores o temporales.
El empleo asalariado, una alternativa más estable
UPTA subraya que esta precariedad contrasta con la evolución del mercado laboral, que atraviesa una etapa de crecimiento. Aunque los salarios no son elevados, los sueldos mínimos del empleo por cuenta ajena superan de media en al menos 500 euros los rendimientos que declaran cientos de miles de autónomos en todo el país, especialmente en sectores como el pequeño comercio.
La organización advierte de que las políticas de fomento del autoempleo aplicadas de forma indiscriminada, como la tarifa plana, las ayudas al inicio de actividad o determinados incentivos públicos, han generado expectativas infundadas y han empujado al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) a personas sin un proyecto viable, sin estructura ni competencias suficientes para consolidar un negocio sostenible.
En este sentido, UPTA destaca un dato especialmente significativo: más del 60% de los autónomos acogidos a la tarifa plana declaran rendimientos inferiores a 700 euros mensuales, lo que, a juicio de la organización, demuestra que estas medidas no están creando actividad económica sólida, sino extendiendo situaciones de precariedad.
Propuesta para una salida ordenada del autoempleo
Ante este escenario, UPTA plantea la necesidad de articular mecanismos reales de apoyo para la salida ordenada del autoempleo. La organización propone que el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) impulse un sistema, extensible a todas las comunidades autónomas, basado en programas específicos de orientación laboral individualizada, recualificación profesional y acreditación de competencias.
El objetivo es facilitar que estos trabajadores puedan transitar hacia empleos asalariados acordes con su experiencia y capacidades, garantizando estabilidad, derechos laborales y salarios dignos.
Para UPTA, impulsar estas medidas no supone una renuncia al apoyo al trabajo autónomo, sino un ejercicio de responsabilidad. “Defender la dignidad del trabajo implica reconocer cuándo un proyecto es inviable y ofrecer alternativas reales y seguras”, subraya la organización.
“Estamos bonificando pobreza”
El presidente de UPTA, Eduardo Abad, ha sido contundente al señalar que “los datos demuestran que estamos bonificando pobreza en lugar de ayudar a consolidar actividades viables”. A su juicio, la tarifa plana y otras políticas de impulso indiscriminado al autoempleo se están utilizando como una vía para maquillar las cifras de desempleo, empujando a miles de personas a darse de alta en el RETA sin garantías de viabilidad.
“Se está condenando a estas personas al fracaso, a contraer deudas y a iniciar actividades que no les reportan ni el mínimo imprescindible para vivir. Esta realidad supone un fracaso estrepitoso de la política de fomento del autoempleo de la última década”, concluye Abad.