La Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL) ha hecho público un balance sobre la situación de los sectores de vacuno, ovino y caprino de leche en 2025, advirtiendo que el repunte de determinados costes, especialmente el energético, amenaza la viabilidad económica de las explotaciones y acelera el cierre de granjas en la región.
Según el informe, pese a momentos puntuales de estabilidad o ligera mejora de precios, existen circunstancias estructurales que dificultan frenar la pérdida de explotaciones, con un impacto especialmente preocupante en el medio y largo plazo. La organización asegura que la industria y la distribución deben respetar la viabilidad del sector y no aceptar bajadas de precio que agraven la situación.
En vacuno de leche, el censo de vacas en ordeño se redujo un 2% en 2025 y el número de explotaciones cayó un 5%, situándose en 8.749 ganaderías, reflejando un aumento del tamaño medio de las granjas sin compensar totalmente los cierres. La producción descendió un 0,5% y los precios percibidos no han logrado mejorar la rentabilidad frente al aumento de costes energéticos.
El sector de ovino de leche atraviesa el escenario más complicado: la producción cayó un 4,7% y el número de explotaciones se redujo un 10%, con cierres especialmente marcados en el País Vasco, Cantabria, La Rioja, Madrid y Navarra. El precio medio anual descendió un 15,5%, situándose en 1,307 €/litro, mientras que los costes energéticos aumentaron, dificultando la sostenibilidad de las granjas.
Por su parte, el caprino de leche muestra un comportamiento intermedio: el número de explotaciones se redujo un 6% y la producción cayó un 5%, aunque el precio medio creció un 6,1%, hasta 1,01 €/litro, permitiendo una situación relativamente más equilibrada que en el ovino.
Desde UCCL destacan que el cierre de granjas repercute directamente en el precio de los productos en el lineal y en la economía rural, afectando servicios veterinarios, alimentación animal o mecánica agrícola. “Sin nosotros se acaban los pueblos”, alertan, insistiendo en que la industria y la distribución deben respetar la cadena alimentaria y garantizar precios que permitan la supervivencia del sector.
La organización reclama al Ministerio de Agricultura que active todos los mecanismos necesarios para garantizar el cumplimiento de la ley de la cadena alimentaria, evitando contratos a pérdidas y fomentando un relevo generacional viable en el sector lácteo.