El festival Frescos y Combinados Terraza Fest ha arrancado este 6 de julio una nueva edición que llevará música en directo, monólogos, magia y espectáculos de humor a las terrazas de Zamora hasta el próximo 12 de octubre. La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento de Zamora en colaboración con el sector hostelero, volverá a convertir los establecimientos de la ciudad en escenarios al aire libre durante todo el verano y parte del otoño.
La concejala de Cultura del Ayuntamiento, María Eugenia Cabezas, ha destacado la consolidación de un festival que, según ha explicado, continúa siendo muy demandado tanto por el público como por los propios hosteleros.
"Seguimos apostando por ello porque creemos que va a volver a ser un éxito como en años anteriores", ha señalado la concejala, quien ha subrayado que el certamen contribuye a dinamizar la ciudad y a proyectar una imagen de Zamora como un destino "culturalmente muy vivo".
Cabezas ha resaltado que el festival ofrece una programación variada que incluye música, magia, humor y monólogos, permitiendo que vecinos y visitantes puedan disfrutar de actuaciones mientras consumen en las terrazas de la ciudad. "No solamente la gente de Zamora lo agradece y ya lo espera, sino que de cara al exterior damos una imagen de ciudad con mucha variedad en la programación", ha afirmado.
Además de impulsar la actividad cultural y económica, la concejala ha incidido en que el programa se desarrolla bajo una estricta regulación para garantizar la convivencia vecinal. Los establecimientos participantes deben cumplir horarios concretos, límites de sonido y unas condiciones previamente establecidas por la organización.
"Los hosteleros firman estas normas y, si no las cumplen, se les saca del programa inmediatamente", ha advertido Cabezas, quien ha recordado que durante la pasada edición no se registró ninguna incidencia y todos los participantes respetaron las condiciones fijadas.
Por su parte, la coordinadora del festival, Jessica Baz, ha explicado que esta edición volverá a reunir entre 70 y 100 actuaciones repartidas entre una veintena de establecimientos, consolidando un formato que también sirve como escaparate para nuevos artistas.
Aunque la mayoría de los participantes son zamoranos, alrededor del 30 % proceden de otras provincias de Castilla y León, mientras que numerosos jóvenes músicos encuentran en este festival una primera oportunidad para actuar ante el público.
Tras un mes de julio de transición, la organización espera que agosto y septiembre vuelvan a concentrar el mayor número de actuaciones, coincidiendo con el incremento de visitantes y la mayor actividad de las terrazas. Como en años anteriores, la programación se prolongará hasta el puente del Pilar, una ampliación que surgió a petición de los propios hosteleros para aprovechar el buen tiempo durante las primeras semanas de otoño.