Un vídeo captado en Granja de Moreruela, en el entorno de la Dehesa de la Guadaña, muestra a una gran manada de ciervos cruzando el paisaje de dehesa mientras varias personas se encontraban recogiendo espárragos en la zona.
Las imágenes captadas en la zona conocida como Misleo graban a los animales moviéndose en grupo, avanzando de forma coordinada por el terreno en un desplazamiento que se produce a escasa distancia de la actividad humana, sin alterar de forma visible su recorrido. Aunque la presencia de ciervos en este entorno es cada vez más frecuente, los testigos destacan el impacto del momento por tratarse de un grupo especialmente numeroso.
En el caso del ciervo ibérico se trata de una especie con un comportamiento claramente gregario. Las hembras y las crías forman habitualmente grupos estables, que pueden aumentar o reducir su tamaño en función de la época del año, la disponibilidad de alimento o las condiciones del entorno. Por su parte, los machos adultos suelen llevar una vida más solitaria o integrarse en grupos reducidos fuera del periodo de berrea, cuando la dinámica social cambia de forma notable.
Este comportamiento contrasta con el del corzo, que presenta una estructura social mucho más reducida y discreta. Lo habitual es observar ejemplares en pequeños núcleos familiares, lo que facilita su diferenciación en el medio natural cuando se producen avistamientos en el campo.