domingo 16/1/22
Imagen del estado del cementerio esta semana. Fotografía: Rocío Carrasco
Imagen del estado del cementerio esta semana. Fotografía: Rocío Carrasco

El descenso del agua en la presa de Almendra pone una vez más al descubierto los restos del desaparecido pueblo sayagués de Argusino. 54 años después de que sus habitantes tuvieran que poner tierra de por medio y preparar la maleta para un viaje sin retorno, los resquicios de una vida pasada vuelven a emerger cuando la cota del embalse se sitúa en niveles bajos. Con apenas el 41,1% de agua embalsada (el equivalente a 1.089hm3 de los 2.649hm3 que tiene de capacidad), la presa ha vuelto a dar un pequeño descanso a un municipio condenado a descansar sobre la mansa agua embalsada del Tormes.  

Más allá de las cortinas y del camino de acceso al pueblo, el símbolo más importante y que aún se mantiene mínimamente en pie, como es el cementerio, ha emergido finalmente de las aguas como ya hiciera en 2019 y 2017. Una oportunidad más para que los argusinejos visiten y rememoren una vida que quedó enterrada bajo una capa de hormigón y que les impidió hasta velas a sus difuntos.

Hoy, ya casi un mes después del Día de los Santos, el cementerio de Argusino regresa a la vida y los restos de las paredes del que en su día fue camposanto vuelven a recomponerse con las cruces marcadas por los propios descendientes para indicar el lugar en el que descansan sus parientes. Una estampa que coronan las flores que varios de los sayagueses ya se han acercado a depositar.

La bajada del agua vuelve a llenar de lágrimas el cementerio de Argusino
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