José Manuel Pilo asegura que existen "intereses" que desconoce detrás del fuego, considera que "todo indica" que fue provocado y recuerda que comenzó en el mismo punto que el devastador incendio de 2017
La devastación causada por el último incendio en Arribes del Duero ha llevado al alcalde de Fermoselle, José Manuel Pilo, a elevar el tono contra la gestión de la prevención de incendios en el Parque Natural. El regidor sostiene que el Ayuntamiento hizo los deberes, pero que actuaciones que dependían de otras administraciones siguen sin ejecutarse, entre ellas un cortafuegos solicitado hace más de un año a la Junta de Castilla y León.
Durante su comparecencia ante los medios, Pilo explicó que el Consistorio registró la petición en mayo del pasado año y volvió a reiterarla en septiembre, reclamando la apertura de un cortafuegos en la zona limítrofe con Formillos y Formariz. "Todavía estamos esperando que se nos conteste", lamentó.
A su juicio, aquella infraestructura "habría sido muy eficaz" para dificultar el avance de las llamas, aunque evitó asegurar que hubiera impedido completamente la catástrofe.
El alcalde defendió que Fermoselle ha puesto en marcha todas las medidas que estaban a su alcance. Recordó que, tras el gran incendio de 2017, el Ayuntamiento aprobó una ordenanza que obliga al desbroce de parcelas urbanas y de una franja de 250 metros alrededor del casco urbano, además de activar el Plan de Protección Civil contra Incendios, realizar limpiezas en terrenos públicos, actuar de forma subsidiaria en parcelas privadas incumplidoras y desarrollar un programa de formación y empleo dedicado a trabajos forestales.
También destacó la adquisición de una autobomba y la formación de vecinos como bomberos forestales voluntarios gracias a un proyecto de la Reserva de la Biosfera Meseta Ibérica.
Sin embargo, considera que todo ese esfuerzo municipal resulta insuficiente si no cambia la política de gestión del Parque Natural de Arribes del Duero. El regidor reclamó una revisión de la normativa para priorizar la prevención mediante cortafuegos, desbroces y podas, al entender que la protección ambiental debe ser compatible con la reducción del riesgo de grandes incendios.
"Más que hablar de protección hay que hablar de prevención", defendió, insistiendo en que la experiencia de 2017 demuestra que las medidas actuales no han evitado que la historia vuelva a repetirse.
Uno de los momentos más contundentes de su intervención llegó al ser preguntado por el origen del incendio. Pilo recordó que el fuego se inició en el mismo escenario que el registrado en 2017 y bajo unas condiciones meteorológicas muy similares, una coincidencia que, en su opinión, no puede pasarse por alto.
"Todo indica que esto ha sido provocado", afirmó, aunque precisó que corresponde a los investigadores esclarecer las causas.
El alcalde aseguró que no sospecha de ningún vecino ni de ninguna persona concreta, pero dejó una reflexión que evidencia sus dudas sobre lo ocurrido: "Quizás se estén barajando intereses que nosotros no llegamos a entender. No quiero decir más".
Pilo también mostró su temor a que, igual que ocurrió con el incendio de 2017, la investigación vuelva a cerrarse sin identificar el origen del fuego, mientras insistió en que las administraciones deben aprovechar esta tragedia para replantear la gestión preventiva de un espacio natural que ha vuelto a sufrir un incendio de enormes dimensiones.