martes 13/4/21

Cuarenta años después de democracia plena o llámese como se llame, así fue mi 23 F

Con 12 años poco podía tener, salvo miedo. Un Guardia Civil como muchos de mi familia estaba en el Congreso que resulta que lo habíamos estudiado en aquella magnífica EGB y que sabíamos que era.

Ahora resulta que de nuestra historia, los jóvenes no saben ni que hubo un golpe de Estado en España hace 40 años.

Tarde noche de Ángel Nieto, hace 40 años el judo y mi abuelo ocupaban aquel 23F.
Mi abuelo Paco me fue a buscar como hacía los lunes, miércoles y viernes y vaya, al pasar por el cuartel de la Guardia Civil a tomar el café en la Comandancia en la vuelta a casa, ya no hubo más opciones, yo para casa después de la fanta de naranja habitual y con la abuela. Mi abuelo se quedaba en el cuartel, donde pasó la noche con otros tantos guardias civiles que mantenían caras muy serias en un ambiente enrarecido y que daba miedo. Un susto mayúsculo porque algo decía que aquello no era lo lógico, todo se descolocaba de aquella rutina normal.
¿Porque se quedaba el abuelo allí?, no entendía muy bien, pero aquella noche la abuela rezaba y al día siguiente algo me decía que de cole nada.
Noche de televisión y de mucha radio, una llamada del abuelo para tranquilizar a mi abuela Maruja, "tu tranquila que esto seguro que termina pronto ". Eso oí que decía mi abuelo que seguía siendo mi referente en todo lo que había que explicar de la actualidad o del pasado.
Dormí en casa de los abuelos, algo habitual, pero preocupado por mi abuelo, y por la yaya que con el Rosario en la mano ponía esa cara de preocupación que se veía solo a la legua. Con la tele puesta y esperando a que volviera me quedé frito sin entender muy bien que podría pasar si aquellos guardias, que alguno conocía el abuelo según me contó luego, conseguían su propósito, el golpe de Estado.
Cuando el Rey salió hablando también llamó la tía Isabel desde Valencia y explicaba que el tío Tonino estaba también en el cuartel y que había tanques por la calle, allí la cosa era más dura, y había miedo en las palabras de la tía.  Las hermanas lloraron juntas, algo gordo se cocía estaba claro.
Por la mañana llamadas de nuevo y a las diez y algo llegaba el abuelo con cara de no haber dormido nada y también muy preocupado. Después mucha tele, muchas noticias y llamadas desde Valencia, las cosas volvían a su sitio. Tío Tonino que era Capitán del ejército en la reserva, volvía también a casa y las cosas se tranquilizaban.
No fui a clase y todo fue raro pero no fue más allá. Aquella semana fue de mucho hablar de lo mismo, y también de leer muchos periódicos, algo que no he dejado de hacer a diario.

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