El zamorano más cercano al Papa en su visita apostólica a España

Víctor Jambrina, ha sido el zamorano más cerca del Papa: de Entrala al corazón de la visita apostólica
Víctor Jambrina y el Papa León XIV
photo_camera Víctor Jambrina y el Papa León XIV

Hay viajes que se recuerdan toda la vida. Y después están aquellos que parecen un regalo del destino.

Para Víctor Jambrina, natural de Entrala, estos últimos días han sido una experiencia difícil de describir con palabras. Mientras miles de fieles seguían cada gesto del Santo Padre desde la distancia, este seminarista zamorano ha tenido el privilegio de vivir la visita apostólica desde una posición privilegiada, convirtiéndose probablemente en el zamorano que más cerca ha estado del Papa durante su estancia en España.

Una circunstancia excepcional para un hombre sencillo, cercano y profundamente vinculado a la Iglesia desde su infancia.

Porque lo suyo viene de lejos.

Quienes le conocen en Entrala recuerdan que ya de niño hablaba de ser sacerdote. Mientras otros soñaban con profesiones imposibles o aventuras lejanas, Víctor sentía una llamada distinta. Una vocación que con el paso de los años no solo no desapareció, sino que se fortaleció hasta llevarle a ingresar en el seminario y continuar un camino de fe que hoy le ha permitido vivir uno de los momentos más importantes de su vida.

Durante estos días ha tenido la oportunidad de participar muy de cerca en diferentes celebraciones litúrgicas, homilías y actos presididos por el Santo Padre, compartiendo momentos que difícilmente olvidará.

La emoción era visible en cada imagen y en cada relato de quienes han podido hablar con él durante la visita. No todos los días se tiene la oportunidad de acompañar al máximo representante de la Iglesia Católica en una visita oficial.

Y mucho menos hacerlo siendo un joven procedente de un pequeño pueblo de la provincia de Zamora.

La jornada de hoy dejó además una anécdota inesperada. Un problema técnico en el Airbus A320 que debía trasladar al Papa obligó a reorganizar el regreso a Roma. Finalmente, el Santo Padre emprendió viaje a bordo del avión oficial utilizado por Su Majestad el Rey Felipe VI, una circunstancia poco habitual que añadió un capítulo más a una visita cargada de simbolismo.

Pero más allá de las cuestiones logísticas, lo que quedará en la memoria de Víctor serán los encuentros, las celebraciones y la cercanía vivida durante estos días.

Porque para un seminarista, estar junto al Papa no es solo una cuestión protocolaria. Es una experiencia espiritual. Un momento de esos que ayudan a reafirmar vocaciones y a fortalecer convicciones. Desde Entrala hasta el Vaticano hay más de dos mil kilómetros de distancia.

Pero durante estos días, gracias a Víctor Jambrina, Zamora ha estado un poco más cerca de Roma. Y Roma, un poco más cerca de Zamora.

De Zamora tenía que ser.

Y cercano también.

Como suelen ser las mejores historias que nacen en esta tierra.

seminarista mayor
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