El alcalde de Zamora, Francisco Guarido, ha salido al paso de las dudas sobre la implantación de la zona de bajas emisiones (ZBE) en la ciudad, asegurando que se ajustará a la legalidad, pero sin imponer restricciones innecesarias a los ciudadanos.
Guarido recordó que esta medida es una obligación legal para municipios de más de 50.000 habitantes, aunque en el caso de Zamora se aplicará de forma “descafeinada”, activándose solo si se alcanzan niveles de contaminación que lo justifiquen. “No habrá restricciones reales mientras no se registren niveles de contaminación que lo requieran”, indicó.
El alcalde explicó que las principales inversiones vinculadas a la ZBE ya se han ejecutado, incluyendo la semipeatonalización del entorno de la avenida del Ferrocarril, la plaza Puebla de Sanabria y varias calles del centro, así como la creación de caminos escolares seguros en Los Bloques y Jacinto Benavente. Lo único pendiente es la instalación de cámaras de control, considerada una actuación menor dentro del conjunto del proyecto.
Antes de su colocación, señaló Guarido, será necesario aprobar definitivamente la ordenanza, resolver las alegaciones de los grupos municipales y modificar el plan de movilidad urbana para incorporar esta figura. “No tenemos prisa en este asunto para evitar errores que puedan derivar en anulaciones judiciales, como ha ocurrido en otras ciudades”, añadió.