El patrimonio románico de Zamora se convierte en escenario de una nueva experiencia cultural con la puesta en marcha de visitas teatralizadas nocturnas organizadas por la Fundación ZamorArte en colaboración con el Ayuntamiento de Zamora, junto a la figura escénica de Tristán "el cantero", encargado de guiar el recorrido desde una perspectiva histórica y constructiva.
La concejala de Cultura, María Eugenia Cabezas, defendió el proyecto como una oportunidad para revisitar el románico desde un enfoque divulgativo y accesible, insistiendo en que, pese a que Zamora es ampliamente reconocida por su conjunto de iglesias medievales, este tipo de iniciativas permiten profundizar en el significado del patrimonio, su simbolismo y las técnicas de construcción, acercándolo a públicos diversos mediante un formato más ameno y participativo.
Desde ZamorArte, Juan Carlos López enmarcó la propuesta dentro de las líneas estratégicas de la fundación, centradas en la difusión del patrimonio y en la obtención de recursos para futuras actuaciones de conservación. En este sentido, subrayó que estas actividades combinan divulgación cultural con un objetivo complementario de captación de fondos para proyectos patrimoniales en marcha o en planificación.
El programa contempla varias sesiones ya fijadas: 5 y 19 de junio, 3 y 17 de julio, y 14 y 28 de agosto, con entradas a 10 euros, disponibles en la Librería Diocesana. El itinerario parte de San Juan de Puerta Nueva y continúa por espacios emblemáticos del románico zamorano como Santa María la Nueva y San Cipriano, articulando un recorrido interpretativo por la historia arquitectónica de la ciudad.
Tristán, caracterizado como cantero del siglo XII, aporta el componente teatral a la experiencia explicando de forma dramatizada los procesos de construcción de los templos, las técnicas de la cantería medieval y el valor simbólico del románico, con el objetivo de transformar el recorrido en una vivencia cultural inmersiva.
La actividad culmina con una degustación de vino y queso, integrada en el propio recorrido como elemento de cierre, reforzando la conexión entre patrimonio, cultura y producto local en una propuesta de turismo experiencial nocturno.