jueves. 11.08.2022

Tercera Edad en Acción reclama nuevas inversiones para el casco antiguo

Hay que cambiar pavimentos, acabar con los solares abandonados, mejorar estética de las plazas y más fuentes

Como jubilado, disfruto de mi ocio conforme a mis gustos. Me encanta caminar. Entre mis rutas, un recorrido por el casco antiguo, o viejo, de nuestra ciudad. Observo numerosos solares abandonados, algunos con tapias que amenazan venirse abajo sobre los viandantes, caso de la que se halla en la Rúa de los Notarios, a unos cien metros de la plaza de la Catedral. Calculo que habrá pasado un cuarto de siglo desde que se derribó el inmueble y, desde entonces, ese espacio urbano no se ha cuidado. Debe ser un paraíso para ratas, insectos y demás bichos. El alcalde habló, en su día, de exigir a los propietarios de esos terrenos su limpieza. Nunca máquina alguna, ni operarios, entraron a poner un poco de orden en esa lugar.

Cerca de ese solar, me encuentro con una fachada, con balcones, sin sustancia detrás. Otro solar y grave peligro de que se desmorones trozos de la balconada sobre la calle, que sigue siendo la de la Rúa de los Notarios. El Servicio de Urbanismo municipal, a encargo de nuestro regidor, debería estudiar ya el estado de esos inmuebles, abandonados, que aparecen por doquier por esa parte noble de la ciudad. No solo por estética -¡qué pensarán los turistas!-, sino por seguridad de peatones, tanto vecinos de Zamora como foráneos.

Como soy paseante habitual de la zona, he observado que todos los que caminamos por plazuelas y rúas, buscamos la zona de granito, porque los cantos y las piedras que complementan el espacio urbano resultan incomodísimos para patear. Y lo afirma un hombre, que no solemos calzar tacones; pero las damas, si no pasean en zapatillas, podrán romperse zapatos o causarse un esguince de tobillo.

En este sentido, la plaza de Viriato es el paradigma de todo cuanto digo respecto a lo difícil que resulta pasear por el casco medieval zamorano. Los adoquines que conforman el ágora dedicado el “terror romanorum” imposibilitan atravesarla, sino no es por encima de los caminos de granito, por el riesgo antes expresado para todo viandante y la incomodidad que provoca.

Y no me olvido de la plaza en la que más dinero se invirtió dinero público, creo que durante los mandatos de Vázquez y Rosa Valdeón, la de San Martín. Solo se utiliza el parque infantil, porque el resto es un auténtico secarral. Se cargaron el templete, que daba encanto al espacio de recreo, y se han vuelto a “plantar” cantos y piedras, que, ni tan si quiera, quedan bonitos. Patearlos lo considero auténtica tortura para los pies. No voy a exigir que se arranque ese suelo y se cree un jardín con una fuente que refresque el entorno, que embellezca la zona. Aplaudo los arreglos realizados en la fachada oriental del entorno. Pero cabría reflexionar sobre una reforma definitiva del ágora. Si Tercera Edad en Acción obtuviera el favor de los zamoranos en los comicios locales de la primavera de 2023, intentará, entre otros proyectos, transformar San Martín en un espacio ideal para disfrutar.

Y dejo para el final otra cuestión que me parece esencial: los jardines del parque del Castillo me parecen minimalistas, parcos, con una sobriedad que duele.  Por qué carece de una gran fuente o pequeñas fontanas, tipo a las que lucen en La Alhambra, que embellezca la zona más visitada de la ciudad. No me explico tal orfandad de agua en los jardines que deberían ser los más hermosos y admirados de Zamora.

También la fortaleza medieval necesita otro repaso que la convierta en un monumento digno de visitar. Se hizo todo muy deprisa en su momento, dejándose, no sé para cuándo, otras obras vitales.

Por supuesto, también soy de los que piden que la Torre de la Catedral sea accesible al público, porque tendría gran demanda y, además, supondría una manera sutil de recaudar dinero para que la Iglesia dedique a a obras de caridad. Nuestro obispo, don Fernando, parece persona abierta y avanzada. Seguro que estaría dispuesto a negociar esa transformación de la Torre de la Seo. Creo que existe un proyecto arquitectónico, redactado hace un par de décadas.

Conclusión: el Ayuntamiento debería abordar un segundo Plan del Casco Antiguo, que mejore el que realizó Antonio Vázquez hace muchísimos años. Entonces se invirtieron miles de millones que facilitó Europa, gracias a la labor de Folgado, secretario de Estado con Aznar, que ya no se encuentra entre nosotros y al que no se trató como merecía.

Para otro día, dejo el asunto de las murallas, de las que el Gobierno no dice ni esta boca es mía, y el de las torres del Puente de Piedra y su reposición.

Tercera Edad en Acción reclama nuevas inversiones para el casco antiguo
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