La inmigración en Zamora anticipa un nuevo mapa electoral

Con las elecciones autonómicas del 15 de marzo a la vista, el crecimiento de la población extranjera en la provincia y en Castilla y León cambiará en el futuro las reglas del juego político

El aumento de residentes extranjeros, principalmente adultos en edad laboral, generará una mayor necesidad de servicios, infraestructuras educativas, vivienda y empleo

Venezolanos en un acto en Zamora. Imagen de archivo
photo_camera Venezolanos en un acto en Zamora. Imagen de archivo

Zamora encara las próximas elecciones autonómicas del 15 de marzo en un momento de cambios demográficos significativos. Aunque la mayoría de residentes extranjeros aún no pueden votar, su presencia creciente está transformando la composición poblacional y anticipa posibles transformaciones en el electorado futuro.

Según los datos más recientes disponibles, la provincia de Zamora mantiene un descenso general de población, rondando alrededor de 165.800 habitantes, lo que la sitúa entre las provincias españolas con mayor pérdida demográfica en las últimas décadas.

No obstante, el crecimiento de la población extranjera contrasta con esa tendencia. Al cierre de septiembre de 2025, en Zamora residían 14.339 personas extranjeras, de las cuales dos terceras partes son ciudadanos de la Unión Europea y el resto extracomunitarios, según los datos que maneja la Subdelegación del Gobierno.

Este aumento, que supone un incremento respecto del 5,5%  respecto a años anteriores, refleja una diversidad creciente de nacionalidades, destacando entre otras Portugal, Rumanía, Bulgaria, Marruecos, Colombia y Venezuela.

En los últimos años también se ha observado un crecimiento de afiliados extranjeros a la Seguridad Social, 5.000 en total, según los datos que avanzó la directora del INSS, Teresa Peral, en rueda de prensa. Estas cifras evidencian la incorporación de inmigrantes al mercado laboral local y su contribución económica.

Aunque la inmigración no compensa por sí sola la despoblación y el envejecimiento que caracterizan a la provincia —un fenómeno estructural con décadas de permanencia—, actúa como un factor de estabilidad demográfica en determinados municipios y en la capital.

El perfil demográfico de los residentes extranjeros, que tiende a concentrarse en edades adultas y productivas, también incrementa la demanda de servicios públicos, educación, vivienda y empleo. Esto refleja que los cambios poblacionales no son solo numéricos, sino que tienen implicaciones sociales y económicas reales.

Impacto a medio plazo en el ámbito electoral

Desde una perspectiva electoral, estos cambios configuran un nuevo panorama social que podría influir en el mediano y largo plazo, cuando estos residentes —o sus hijos nacidos en España— se incorporen al censo con derecho a voto tras obtener la nacionalidad española o, en algunos casos, por su condición de ciudadanos de la UE.

Aunque este colectivo no decidirá directamente la votación del 15 de marzo, su crecimiento y futura incorporación al censo electoral posibilita la reconfiguración del electorado en municipios clave. Esta evolución podría convertirse en un factor a considerar por los partidos políticos locales y autonómicos en sus estrategias de medio y largo plazo.

En definitiva, en Zamora, la inmigración no solo actúa como elemento de estabilidad demográfica, sino también como un componente estratégico en la política a medio plazo, más allá del ciclo electoral inmediato.

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