El alcalde de Zamora, Francisco Guarido, ha realizado un repaso a su trayectoria política durante el acto en el que se ha presentado a Pablo Novo como candidato a la Alcaldía de cara a las elecciones municipales de 2027, una intervención en la que ha puesto en valor sus 28 años como concejal y su decisión de poner fin a esta etapa.
Guarido ha reconocido que se trata de una decisión “lógica” y “asumida desde hace tiempo”, tras más de dos décadas vinculado a la política municipal. “He cumplido ya un ciclo muy amplio”, ha señalado, subrayando que cuando finalice el mandato será uno de los concejales con mayor permanencia en la historia del Ayuntamiento.
“No me ha costado tomar la decisión”, ha asegurado, insistiendo en que su salida estaba ya interiorizada dentro de su entorno político desde hace tiempo. Unos años que considera ha dado “todo lo que podía aportar” en la política local.
Durante su intervención, Guarido ha reivindicado también su trayectoria tanto en el gobierno como en la oposición, destacando la importancia del trabajo institucional en ambas etapas. En este sentido, ha defendido el papel de su formación en los años previos a la Alcaldía y ha subrayado que la oposición también desempeña un papel “honorable y clave” en la vida municipal.
El alcalde ha puesto en valor la gestión realizada durante los últimos mandatos, asegurando que el trabajo del equipo se ha centrado en la ejecución de obras, servicios públicos y proyectos sociales, con una línea de actuación que ha calificado como “honesta y estable”.
El acto ha servido también para oficializar la candidatura de Pablo Novo, quien ha asumido el relevo con un discurso centrado en la continuidad del proyecto político y en la gestión de los grandes proyectos en marcha. Novo ha destacado que el equipo afronta esta etapa “desde la responsabilidad” y con el objetivo de seguir prestando el mejor servicio a la ciudadanía hasta el final de la legislatura.
Guarido ha cerrado su intervención asegurando que, una vez finalizada la legislatura, continuará vinculado al proyecto político, apoyando al partido y a los candidatos “como un militante más”, sin responsabilidades institucionales, pero manteniendo su implicación en la organización.