domingo 16/1/22

F.R., el pensionista sin casa obligado a "pasar" la Navidad bajo la Fuente de los Compadres de Zamora

Este empleado de la construcción, jubilado tras un accidente de trabajo, asegura que no tiene un techo en el que cobijarse desde que el pasado 22 de diciembre su ya expareja le echó de casa
Fermín, en su rincón de la Fuente de los Compadres
Fermín, en su rincón de la Fuente de los Compadres

Su único cobijo es un rincón lleno de hierbajos bajo la Fuente de los Compadres, en la margen del izquierda del Duero, en el barrio de Pinilla. Sus únicas pertenencias, un makuto con dos mudas y un teléfono móvil sin batería. Hasta el saco en el que duerme se lo dio una joven que paseaba por la zona y le vio "muerto de frío".

Así vive desde el pasado 22 de diciembre, F. R., un jubilado de 54 años con pensión, pero sin techo en el que resguardarse desde que su hasta ahora pareja, asegura, le echara de la casa en la que vivían juntos en San José Obrero. La Nochebuena la pasó en soledad y con el frío carcomiendo sus huesos y la Nochevieja se presenta igual de desamparada y de gélida.

Relata que cuando se vio en la calle acudió a Cáritas, pero todas las camas estaban ocupadas, así que comenzó a andar con lo puesto y su makuto y se hizo un "hueco" bajo la pasarela de la Fuente de los Compadres.

Natural de Madridanos, donde ha vivido gran parte de su vida hasta vender la vivienda familiar que compartía con sus padres, ya fallecidos, F. R. asegura que no es un indigente, que cobra una pensión. pero que su expareja "me ha dejado sin dinero". Y confiesa que le da vergüenza llamar a su familia más cercana, que reside en Moraleja de Vino, por el "bochorno" que supone para él que le vean en esta situación.

Su "ruina", como él mismo la define, comenzó hace 3 años cuando conoció a una mujer y se trasladó desde Madridanos a Zamora para convivir con ella. Lo compartían todo, hasta la cartilla bancaria, hasta que que se dio cuenta de que "solo quería mi pensión", lamenta.

Jubilado desde hace dos décadas tras un accidente de trabajo que le dejó tres meses en coma, este trabajador de la construcción cobra una pensión de 800 euros, pero insiste en que "no veo un duro desde hace tiempo". "No tengo ni para pagarme una cena caliente", lamenta, tras añadir que su ya expareja no le trataba bien y le echó de casa cuando él se plantó y pidió su dinero.

La dureza de vivir en la calle, más en unas fechas tan familiares como la Navidad, le ha llevado a pensar "en acabar con todo", aunque mantiene la esperanza de poder cobrar su pensión el mes que viene y recomenzar la vida que tenía. "Solo quiero una casa en la que cobijarme y no pasar frío", pide este jubilado sin techo.

La familia que se ha puesto en contacto con este medio asegura que F.R. no tiene remedio, ni solución,  puesto que le han ayudado en infinidad de ocasiones, le han prestado dinero e incluso lo han llevado a sus casas para acogerlo, pero él no quiere su ayuda. El varón vive en un proceso de autodestrucción que aunque a veces puede llevarle a periodos de tranquilidad acaba recayendo una vez tras otra.

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