miércoles 20/10/21

Ecologistas en Acción Zamora organiza una batida de limpieza en la margen derecha del Duero

La acción conjunta con el colegio Santísima Trinidad de Pinilla coincide con la celebración del Día Mundial de los Océanos
CARTEL CONVOCATORIA 12J
CARTEL CONVOCATORIA 12J

Coincidiendo con el Día Mundial de los Océanos, Ecologistas en Acción de Zamora y el colegio Santísima Trinidad de Pinilla, con la colaboración del Ayuntamiento de Zamora, se han unido a más de 30 provincias en la plataforma lacarainvisibledelplaneta.org para realizar actividades de limpieza en mares y ríos.

En nuestro caso, esta limpieza se realizará en la margen derecha del Río Duero entre las aceñas de Olivares y Gijón, con el Puente de los Poetas (bajo el puente) como lugar de encuentro y organización de los grupos.

El objetivo de la actividad es tomar conciencia ciudadana del consumo masivo de plásticos y denunciar la mala gestión de los residuos por organizaciones e instituciones, y su regulación por unas leyes insuficientes e inadecuadas, más pendientes de no molestar a los que los producen y utilizan, que de protegernos a nosotros y a la naturalez de la que somos parte, para garantizar un futuro sostenible.

Se trata de un problema sistémico generalizado: los mares, océanos y ríos de todo el planeta se han convertido en el vertedero de buena parte de los residuos generados por los humanos. Y entre estos residuos en protagonismo se lo lleva el plástico, que por su naturaleza no biodegradable no pueden volver a integrarse en los ciclos naturales.

La presencia del plástico no es solo el que visualizamos flotando o varado en playas y orillas de ríos, que tanto daño provocan en aves, peces y tortugas, sino también las enormes cantidades de microplásticos que producimos, y que desde los fondos marinos suben por toda la cadena trófica hasta llegar a nuestros platos. Se han detectado partículas plásticas en la sal, en el pescado y en los crustáceos que ingerimos. Al final, lo que le pasa a la tierra es lo mismo que nos pasa a nosotros porque, lo queramos o no, somos naturaleza.

La culpa de esta preocupante situación la tiene un sistema que pone por encima de todo la búsqueda del máximo beneficio y en el plazo más corto, sin otros límites que los que le puedan imponer las leyes que elaboran los representantes de la ciudadanía en los parlamentos.

Esta búsqueda del máximo beneficio lleva al uso sin límite de una materia prima muy barata y versátil como es el plástico en sus infinitas variedades. La situación es especialmente llamativa en los supermercados y grandes superficies, donde lo plastifican todo llenando nuestros carros de la compra de residuos que terminan en nuestras basuras y esparcidos por el medio.

La ciudadanía más consciente trata de evitar estos plásticos en sus compras, y luego de separarlos para su reciclado, lo que está muy bien, pero hay muchos intereses por medio para confundirnos y desanimarnos. Maestros del marketing de la confusión han conseguido que identifiquemos separar, que es lo que hacemos cuando vamos a los contenedores, con reciclar, y así no nos hacemos más preguntas con lo que pasa después de depositar nuestros residuos en los contenedores, entre ellos el amarillo. Si nuestra conciencia recicladora nos lleva a ser precisos y separar todos los restos plásticos que producimos o recogemos en el entorno, estaremos haciéndolo mal, porque los contenedores amarillos no están pensados para depositar los plásticos en general, sino solo los envases plásticos y latas que llevan el llamado “Punto Verde”.

Si pasamos al después de separar, de todos los envases depositados en el contenedor amarillo, informaciones rigurosas e independientes afirman que sólo se recicla un 25%, la cuarta parte. El resto se incinera, se envía a otros países o se quema “fortuitamente” en las plantas donde se recogen.

Mientras la UE nos marca para 2025 la obligación de subir ese porcentaje hasta el 90%, el lobby de las empresas que utilizan estos envases financia una empresa que se gasta grandes sumas en marketing de greenwashing o “lavado verde” para provocar confusión encubriendo esa ineficiencia y oponiéndose con todas sus fuerzas a la alternativa más efectiva y sostenible: el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno, SDDR, que es la que impediría que buena parte de los envases que recogeremos ese día terminen en el medio. Y esa empresa se llama Ecoembes.

Ese marketing perverso es el que lleva a una organización que ingresa más cuantos más envases se ponen en circulación, a revestirse de conciencia medioambiental y apropiarse de una fecha como esta del próximo 12 de junio, Día Mundial de los Océanos. Con la fuerza del dinero conseguirá ese día que los medios hablen solo de ella y encubran con ello su perniciosa e ineficaz gestión de residuos.

Mientras tanto, nosotras y nosotros, junto a decenas de grupos de nuestro país y de otros países de Europa, nos implicaremos como ciudadanía crítica que no acude a lavar su propia conciencia recogiendo basura un sábado de primavera, sino para poner en evidencia la gravedad del problema y la necesidad de medidas legales necesarias para poner freno a lo que es solo un frente más del deterioro generalizado de las condiciones de vida en nuestro planeta.

Y lo haremos guiados por las y los valientes Guardianes del Duero, un grupo de alumnas y alumnos del Colegio Santísima Trinidad de Pinilla, que ha asumido desde el pasado curso el cuidado y limpieza del tramo del Duero próximo a su centro. Ellos son el futuro, saben lo difícil que se lo estamos poniendo, y la forma de echar el freno, que no es otra que la conciencia ciudadana y la implicación consecuente en los cambios que necesitamos. Será una mañana gozosa para todos los que nos animemos a participar.

Fuente: Ecologistas en Acción Zamora

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