La celebración de Las Edades del Hombre está contribuyendo a consolidar a Zamora como destino cultural y a reforzar su imagen exterior, pero ese impulso no se está trasladando de forma clara al comercio local. Así lo ha expuesto el presidente de la Asociación Zamorana de Empresarios del Comercio (AZECO), Ruperto Prieto, al analizar la repercusión real de la muestra en la actividad comercial de la ciudad.
El responsable empresarial reconoce que el efecto económico existe, aunque de forma limitada, irregular y muy concentrada en determinados momentos. “Se nota algo más los fines de semana, cuando llegan visitantes por su cuenta, se quedan a comer y pasan el fin de semana en Zamora”, ha explicado. Entre semana, sin embargo, el panorama cambia de forma sustancial: predominan las visitas organizadas, en autocares que deben aparcar en espacios alejados de la zona comercial, con horarios cerrados y recorridos prefijados que dejan escaso margen para el consumo en las tiendas.
En este contexto, Prieto ha señalado un problema estructural que condiciona el impacto de grandes eventos culturales como Las Edades del Hombre. La configuración urbana de Zamora dificulta que el flujo turístico alcance las zonas comerciales. “El casco histórico está en un lado y el comercio en otro”, ha resumido, apuntando a una separación física que provoca que muchos visitantes se concentren en el entorno expositivo y apenas recorran las áreas comerciales.
A esta situación se suma otra limitación logística: la ciudad no dispone de suficientes espacios estratégicos para el estacionamiento de autocares cerca de las principales zonas comerciales. Como consecuencia, numerosos grupos acceden directamente a los espacios culturales y regresan después a su punto de origen, sin apenas interactuar con el tejido urbano ni con el comercio local, lo que reduce de forma notable el posible efecto arrastre sobre las ventas.
El análisis del sector incorpora también un factor externo que ha agravado la situación en los últimos meses: la climatología. Las continuas lluvias y el mal tiempo han tenido un impacto directo en la vida urbana y en los hábitos de consumo. Una realidad que, como citó el presidente de CONFERCO, Adolfo Sainz, se resume en una expresión ya habitual en el sector: “Calle mojada, cajón seco”.
Desde el comercio zamorano se subraya así que Las Edades del Hombre cumplen un papel clave en la proyección cultural y turística de la ciudad, pero también que ese impulso no está llegando con la misma intensidad a los negocios, condicionados por la estructura urbana, el modelo de visitas y factores externos que limitan el consumo cotidiano.