La Plaza Mayor de Zamora despidió este lunes las fiestas de San Pedro convertida en un gran karaoke al aire libre gracias al concierto de Los Diablos, una de las bandas más emblemáticas del pop español. Sus canciones, convertidas desde hace décadas en parte de la memoria colectiva, volvieron a sonar con la misma fuerza de entonces y reunieron frente al escenario a espectadores de todas las edades.
La actuación arrancó con "Fin de semana", dando paso a una noche marcada por la nostalgia y los recuerdos. El momento más esperado no tardó en llegar con los primeros acordes de "Un rayo de sol", el gran éxito con el que el grupo conquistó al público hace ya 56 años y que sigue siendo un himno imprescindible del verano. La respuesta fue inmediata: cientos de voces acompañaron la interpretación en un coro que envolvió toda la Plaza Mayor.
Al frente de la formación continúa Agustín Ramírez, la voz inconfundible que mantiene vivo el espíritu de Los Diablos. Durante toda la actuación mostró la cercanía que le caracteriza, animando al público a cantar, bailar y disfrutar de un repertorio que ha atravesado generaciones.
Uno de los instantes más aplaudidos llegó cuando el cantante descendió del escenario para recorrer la plaza formando un improvisado trenecito junto a decenas de asistentes mientras sonaba un pupurri. La escena arrancó sonrisas y aplausos y convirtió la actuación en una auténtica fiesta compartida entre artistas y público.
En esa misma interpretación apareció otro de los elementos ya inseparables de Agustín Ramírez: su gran abanico para acompañar otro éxito, la canción Acalorado. El cantante explicó que se trata de un regalo que recibe siempre de un amigo de Bilbao, cuyo hermano reside en Zamora, un detalle que quiso compartir con los asistentes y que sirvió como guiño de cariño hacia la ciudad.
El concierto continuó con otros grandes clásicos como "Oh, oh, Juli" y "Rosana", confirmando que el repertorio de Los Diablos mantiene intacta su capacidad para emocionar y poner a cantar tanto a quienes vivieron el auge de la banda como a los más jóvenes que descubren ahora sus canciones.
Con una Plaza Mayor completamente entregada, Los Diablos pusieron el broche musical a las fiestas de San Pedro demostrando que sus grandes éxitos siguen resistiendo el paso del tiempo y conservan intacta la capacidad de reunir a varias generaciones alrededor de la música.