El calvario que sigue para una paciente del Virgen de la Concha: primero desaparece una resonancia y después llega sin informe
Lo que comenzó como una prueba diagnóstica más dentro de un proceso médico complejo ha terminado convirtiéndose, según denuncia la afectada, en una sucesión de errores, esperas y falta de respuestas que se prolonga desde hace más de un mes en el Hospital Virgen de la Concha de Zamora.
Auxiliar sanitaria de profesión y actualmente de baja laboral, la paciente asegura sentirse atrapada en un laberinto en el que cada paso adelante termina desembocando en un nuevo obstáculo. Su caso comenzó a complicarse el pasado 8 de mayo, cuando acudió a consulta de Traumatología para conocer los resultados de unas resonancias realizadas previamente.
Según relata, el especialista no pudo avanzar en la valoración clínica porque no disponía del informe radiológico necesario para interpretar las pruebas. Aunque las imágenes sí figuraban descargadas en el sistema, el informe correspondiente no aparecía. Ante esta situación fue derivada a la Secretaría de Radiología para intentar aclarar qué había ocurrido.
Tres días después, el 11 de mayo, regresó en busca de explicaciones. Allí, según su versión, le recomendaron presentar una reclamación formal. Fue entonces cuando recibió una información que incrementó todavía más su incertidumbre: las resonancias realizadas habían sido remitidas a una empresa externa de Segovia, dentro del sistema de externalización de pruebas diagnósticas. A partir de ese momento, asegura, nadie supo explicarle con claridad dónde se encontraba exactamente el estudio ni cuándo estaría disponible el informe.
Durante semanas, la paciente afirma haber realizado múltiples gestiones y consultas sin obtener una respuesta definitiva. La preocupación aumentaba a medida que se acumulaban las citas médicas pendientes y continuaba sin disponer de una prueba que considera fundamental para avanzar en su diagnóstico.
Finalmente, la resonancia apareció. Sin embargo, lejos de resolverse el problema, surgió una nueva incidencia. Cuando esta semana acudió de nuevo a consulta de Traumatología, convencida de que todo estaba ya solucionado, descubrió que únicamente estaba el informe de una de las dos pruebas realizadas.
Según explica, el radiólogo elaboró el informe correspondiente a la resonancia dorsal, pero la exploración de la cadera seguía sin valoración específica. "Hace una semana en Secretaría de Rayos me dijeron expresamente que las dos resonancias estaban informadas. Llegué al traumatólogo pensando que por fin iba a obtener respuestas y me encontré con que seguía faltando una parte fundamental del estudio", lamenta.
La paciente sostiene que el problema no radica únicamente en el error administrativo o médico, sino en la información que recibió durante el proceso. "Lo que más me duele es sentir que me engañaron. Si me hubieran dicho que el informe seguía pendiente, me habría enfadado igual, pero al menos habría sabido a qué atenerme. Lo que no entiendo es que me aseguren que todo está correcto cuando no lo está", afirma.
Asegura también que intentó obtener explicaciones en la Secretaría de Radiología, donde, según su relato, percibió una actitud que califica de distante y poco empática. "Uno puede entender que haya errores, porque todos somos humanos. Lo que cuesta aceptar es la sensación de que nadie asume responsabilidades y que, cuando preguntas, te responden con prepotencia", señala.
La tensión acumulada durante semanas acabó estallando el día de la consulta. La paciente decidió permanecer en las dependencias hospitalarias reclamando una solución inmediata. "Dije que no me iba sin una respuesta. Llevo meses esperando y cada vez que parece que se resuelve algo aparece un problema nuevo", explica.
Su protesta llamó la atención de otros usuarios que aguardaban consulta en el servicio de Traumatología. Según relata, varios pacientes se acercaron para interesarse por lo ocurrido y mostrarle su apoyo. "Había gente que no me conocía de nada y que entendió perfectamente mi situación porque muchos han vivido experiencias similares. Eso fue lo único positivo de aquella mañana", recuerda.
Finalmente, un vigilante de seguridad la acompañó hasta la salida del hospital. La escena, asegura, fue especialmente dolorosa. "Te sientes impotente. No estás allí para discutir ni para montar un espectáculo. Estás allí porque tienes un problema de salud y necesitas respuestas. Sales del hospital con la sensación de que nadie escucha y de que el tiempo sigue pasando mientras tú sigues esperando".
La afectada asegura haber presentado varias reclamaciones ante Atención al Paciente a lo largo de este proceso y considera que la falta de coordinación entre servicios está teniendo consecuencias directas sobre su atención sanitaria. En su opinión, el principal perjuicio es el retraso acumulado en la obtención de un diagnóstico definitivo y, por tanto, en la adopción de posibles tratamientos.
Mientras espera que se complete el informe pendiente y pueda retomarse su proceso asistencial con normalidad, reconoce que lo más difícil no está siendo el dolor físico ni la incertidumbre médica, sino la sensación de estar luchando constantemente para que alguien le explique qué ha ocurrido con una prueba que considera esencial para su salud.
"No estoy pidiendo ningún privilegio. Solo quiero que me digan la verdad, que hagan su trabajo y que no sigan retrasando algo que afecta directamente a mi vida", concluye.