Cercana, comprometida y con una profunda vocación de servicio, Belén de la Iglesia se incorpora como número cuatro de la candidatura de UPL por Zamora a las Cortes de Castilla y León, encarnando el perfil de quienes no se resignan a que la provincia siga perdiendo oportunidades.
Vecina de Morales del Vino y afiliada a la formación desde hace años, Belén de la Iglesia representa el compromiso firme y sincero con Zamora y con una generación que reclama acciones concretas frente a promesas repetidas. Su trayectoria personal y profesional ha estado siempre ligada al cuidado de las personas, un ámbito desde el que ha construido su mirada política.
Con formación en Atención Sociosanitaria a Personas Dependientes, Teleasistencia y Transporte Sanitario, ha desarrollado una carrera centrada en acompañar, escuchar y ayudar, especialmente en entornos rurales. Esa experiencia le ha permitido conocer de primera mano las dificultades cotidianas de muchas familias zamoranas, reforzando una convicción que guía su paso a la política: las instituciones deben servir para mejorar la vida de la gente, no para alejarse de ella.
“La vida me ha enseñado que rendirse nunca es una opción. Esa es la misma actitud que quiero llevar a la política, porque Zamora merece que se luche por ella con determinación y sin excusas”, afirma la candidata. Desde esa perspectiva, defiende una política útil, honesta y resolutiva, capaz de convertir los compromisos en hechos.
Belén de la Iglesia subraya la importancia de que los proyectos impulsados por UPL no se queden en el papel y se traduzcan en mejoras reales para la ciudadanía. Entre ellos, menciona el Plan de Desarrollo de La Raya, la reforma de la estación de autobuses o el impulso a los centros de especialidades en Toro y Puebla de Sanabria, iniciativas que, a su juicio, deben materializarse sin más demoras.
“Los zamoranos no necesitamos promesas, necesitamos hechos. Detrás de cada proyecto hay personas, y sus necesidades no pueden seguir esperando”, sostiene.
Defensora del mundo rural, apuesta por una Zamora viva, donde los jóvenes encuentren oportunidades, las personas mayores reciban los cuidados que merecen y los pueblos conserven los servicios básicos para seguir siendo hogar. Su motivación nace de una lealtad profunda a su tierra y a sus gentes, y de la convicción de que el futuro de la provincia se construye desde la cercanía y el trabajo diario.
Desde UPL destacan su incorporación como símbolo de un proyecto abierto y comprometido, consciente de los retos estructurales que afronta Zamora. Su perfil, señalan, combina humanidad, fortaleza y sentido del deber, cualidades que definen una forma de hacer política que escucha, suma y transforma.
“Formo parte de este proyecto porque creo en una política que no se resigna, que trabaja y consigue resultados. Zamora tiene futuro, pero ese futuro hay que defenderlo cada día”, concluye Belén de la Iglesia.