sábado. 26.11.2022
Cohete lanzado por China. Foto RTVE
Cohete lanzado por China. Foto RTVE

Fueron momentos de incertidumbre. La alarma recorrió todo el Planeta. Al final todo quedó en un susto. El paso por el espacio aéreo de la Península Ibérica de un módulo de 20 toneladas de peso que formaba parte de un cohete chino hizo contener la respiración a medio país. El artefacto, más bien su trayectoria, afectó a 300 vuelos en España.

Horas de incertidumbre que acabaron cuando se informó de que los restos habían caído sin provocar ningún daño en el Océano Pacífico. Pero lo cierto es que el recrudecimiento de la carrera espacial entre las potencias ha derivado en un descontrol. China quiere recortar distancias con Estados Unidos con demasiada celeridad. Y las prisas no son buenas. Así que el resto de los mortales asistimos impávidos a esta lucha y, de vez en cuando, con sobresalto porque la chatarra "Made in China" cae desde las alturas cada vez de forma más habitual y descontrolada.

Larga Marcha 5-B, el cohete lanzado desde China, podía haber impactado en cualquier parte. Si, también en la despoblada Zamora. La amenaza puso en guardia a Eurocontrol y a la Agencia Europea de Seguridad Aérea, que durante cerca de una hora cerró parte del espacio aéreo peninsular. Y entre esas comunidades que hicieron el "parón" estaba Castilla y León.

La Vanguardia informaba de que  los restos del cohete, en su órbita alrededor de la Tierra, pasó hasta una segunda vez por la Península Ibérica. Fue una hora después del primer "viaje" y en una latitud más hacia el sur, desde Castilla y León y siguiendo por Madrid, Castilla-La Mancha y hasta salir por la Región de Murcia. En este segundo itinerario no ha tenido ninguna incidencia en el tráfico aéreo español.

Las posibilidades de que el artefacto cayera en un lugar poblado eran mínimas, pero bastó que hubiera una sola probabilidad para que España suspendiera el tráfico aéreo. ABC explica porque no se pudieron ajustar más las predicciones sobre el punto en el que los restos de artefacto podrían impactar. "El problema cuando un objeto está a una altura tan baja es que el efecto de la atmósfera es tan fuerte que es difícil hacer predicciones en un plazo más allá de horas", explica en el citado periódico César Arza, responsable de análisis de misión del Instituto Nacional de Técnica Aeroes pacial (INTA). El cohete avanzaba a kilómetros por segundo y descendía varios kilómetros por hora.

Las probabilidades de que los restos cayeran en un lugar poblado eran mínimas, según Arza, sobre la base de que el 70% de la superficie es agua y las poblaciones están diseminadas en el restante 30%. Aun así, el miedo es libre y la basura espacial, una amenaza. Según ABC, cada año caen a la Tierra 10.000 toneladas de restos de lanzadores y viejos satélites.

El cohete chino que sí pudo caer en Zamora
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