El Internet de las Cosas permite detectar incendios forestales en minutos y reducir el 50 % de la superficie quemada

Sensores, cámaras y sistemas conectados permiten detectar un fuego entre uno y 60 minutos después de iniciarse, mejorando la prevención, la extinción y la recuperación de las zonas afectadas
PAULO ANDRÉ-PEXELS
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El Internet de las Cosas (IoT) se ha convertido en una de las herramientas con mayor potencial para combatir los incendios forestales. Según destaca la empresa especializada 1NCE, la utilización de esta tecnología permite reducir en más de un 50 % la superficie afectada por el fuego, gracias a la detección temprana de los incendios y al seguimiento en tiempo real de las condiciones ambientales.

La advertencia llega en un momento especialmente preocupante. Tras un 2025 que cerró como el peor año de la serie histórica, con cerca de 360.000 hectáreas calcinadas en España, los datos de 2026 mantienen una tendencia al alza. Hasta la fecha, el fuego ya ha devastado 108.000 hectáreas, una cifra que cuadruplica la registrada en el mismo periodo del año anterior, según los datos difundidos por el Ministerio para la Transición Ecológica y recogidos por 1NCE.

Ante este escenario, la compañía subraya que tecnologías como los drones, la inteligencia artificial y, especialmente, el Internet de las Cosas, se están consolidando como un apoyo clave para los equipos de extinción.

Una de las principales ventajas del IoT es su capacidad para detectar un incendio entre uno y 60 minutos después de su inicio, incluso en zonas de difícil acceso. Para ello se emplean sensores y cámaras conectadas que monitorizan de forma continua parámetros como la temperatura, la humedad ambiental y del suelo, la calidad del aire, el estado del agua o la velocidad del viento, enviando alertas cuando detectan cambios que pueden indicar el inicio de un incendio.

Además de favorecer una respuesta más rápida, estos dispositivos resultan útiles cuando el fuego ya está activo. Permiten controlar la evolución de las condiciones meteorológicas, especialmente el comportamiento del viento, uno de los factores que más influye en la propagación de las llamas, así como evaluar el impacto del incendio sobre la calidad del aire y de los recursos hídricos, aspectos relevantes tanto para la población como para los equipos de emergencia.

La información recopilada por estos sistemas también tiene utilidad una vez extinguido el incendio. Los datos obtenidos permiten elaborar modelos meteorológicos, identificar patrones de comportamiento del fuego y mejorar la planificación de las labores de prevención y gestión forestal de cara a futuras campañas.

Desde 1NCE consideran que la combinación del Internet de las Cosas, la inteligencia artificial y otras tecnologías de monitorización representa una de las principales herramientas para anticiparse a unos incendios forestales cada vez más frecuentes e intensos como consecuencia del aumento de las temperaturas y de los episodios de sequía.

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