Criticar con clase, con estilo e identidad propia
Cada año, los grupos convierten el escenario en una crónica cantada de los últimos meses. En sus letras caben los pactos del Ayuntamiento, el tráfico imposible, el precio de la cesta de la compra o la política nacional. Todo se mezcla con humor, ironía y retranca, pero con un fondo que el público reconoce como propio.
Toro no solo celebra el Carnaval: lo analiza.
🥁 La política municipal, protagonista del escenario
Si hay una copla que resume el tono crítico de este año es la que Los Peseteros han dedicado a la situación política local bajo el título “La Medina”, una letra que repasa pactos, movimientos internos y aspiraciones de poder dentro del Ayuntamiento con la mordacidad habitual del grupo.
Tacones colorados, gritos asegurados,
Medina es la que manda, Carlos está acojonado.
No suelta la alcaldía y eso que había un pacto,
se dijo que en enero y ya estamos casi en marzo.Echaron a Rafa, estaban todos de acuerdo,
habría alcaldesa en nuestro ayuntamiento,
firmaron un pacto y se pusieron tres sueldos,
estaban deseando un asiento.Que alguien ponga a gobernar al funerario
que se muere de ganas,
Medina no se quiere marchar,
los tiene a todos a raya.
La letra continúa señalando nombres propios y decisiones políticas con un estilo directo que el público entiende sin necesidad de explicación. Es la esencia del Carnaval de Toro: la crítica se canta, pero se canta con conocimiento de causa.
🎤 D’Family y la mirada a la política nacional
Si Los Peseteros centran su artillería en lo local, D’Family vuelve a mirar hacia el tablero nacional. Sus coplas recuperan la tradición de convertir el Carnaval en tribuna política, mezclando sátira, actualidad y posicionamiento.
En su repertorio aparece una de las letras más políticas del concurso, donde el grupo retrata el clima del país con un tono combativo:
Con el P.S.O.E. en la Moncloa,
se ponen la mano en las venas,
porque allí dentro están seguros,
guarda a los tuyos el tiempo que puedas,
que sean libres mientras destapan su corrupción.No teme a jueces ni espera castigo,
el odio a muerte y espera venganza,
ha quitado a quien debía hacer y deshacer como es
a su antojo, como un líder salvaje.
Es la demostración de que el Carnaval toresano nunca ha sido ajeno a lo que ocurre en España. Aquí las coplas no solo hablan del barrio o del Ayuntamiento: hablan del país.
🏘️ Las Marujas: el día a día de Toro convertido en tanguillo
El tercer pilar del Carnaval sigue siendo Las Marujas, que mantienen su sello cercano y pegado a la realidad cotidiana. Sus letras convierten la vida diaria de la ciudad en materia carnavalesca, desde el tráfico hasta los precios o la organización urbana.
Uno de sus tanguillos más reconocibles del año retrata con ironía los problemas del día a día:
El pueblo en estos meses ¡anda que no ha cambiado!,
ya no sabes qué calles son pa coches y cuál andando,
cuando voy conduciendo yo es que me desespero,
y pa el aparcamiento es mejor echar un rezo.La ciudad sin ley ya llaman a Toro,
aquí cada uno puede hacer lo que quiera
y la policía no está ni se la espera.Cómo están las cosas y cómo están los precios,
hay que buscarse la forma de poder ahorrar dinero,
por los supermercados tengo ruta trazada,
en cada uno cojo solo lo que ahí es ganga.
Una copla que funciona como radiografía social del momento, algo que el público reconoce al instante porque forma parte de su vida diaria.
🏛️ El Carnaval como memoria colectiva
Las coplas del Carnaval de Toro no son solo espectáculo. Son archivo.
Quien quiera saber qué ha pasado en la ciudad durante el año no tiene más que escuchar las letras. Hablan del Ayuntamiento, de los barrios, de la economía doméstica, de la política nacional y del ambiente social. Todo aparece envuelto en humor, pero con un trasfondo que el público identifica como real.
Ese es el secreto de esta tradición:
la risa es el vehículo, pero el mensaje siempre llega.
🎭 Toro sigue cantando porque Toro sigue escuchando
Mientras en otros lugares el Carnaval se limita al disfraz y al desfile, en Toro mantiene su función original: ser el momento del año en el que el pueblo puede decirlo todo sin filtros.
Aquí no hay discursos institucionales ni comunicados oficiales.
Hay coplas, aplausos, carcajadas y comentarios en voz baja entre el público.
Por eso siguen llenándose las actuaciones.
Porque en Toro el Carnaval no solo se vive.
Se canta.