La sensación de inseguridad crece a medida que se conocen nuevos casos. Solo durante esta última semana se habrían producido al menos tres robos en diferentes puntos de la comarca, según han trasladado vecinos afectados a Zamora News.
El patrón parece repetirse.
Los autores seleccionan viviendas que permanecen cerradas gran parte del tiempo, observan movimientos, estudian horarios y terminan accediendo al interior aprovechando la ausencia de los propietarios.
No buscan dinero: se llevan lo que encuentran
Lo que más llama la atención a los afectados es la variedad de objetos sustraídos.
Ya no se trata únicamente de pequeños objetos de valor o dinero en efectivo.
En algunos de los robos denunciados han desaparecido calderas, sistemas de calefacción, electrodomésticos, cocinas completas, herramientas y numerosos enseres domésticos.
Actuaciones que requieren tiempo y cierta planificación, lo que hace pensar a muchos vecinos que quienes actúan conocen perfectamente las viviendas que permanecen vacías durante largos periodos.
"Cuando llegas y ves que han desmontado parte de la instalación de la casa te das cuenta de que no ha sido algo improvisado", comentan algunos afectados.
El miedo vuelve al medio rural
La situación genera una preocupación añadida en una comarca que ya lucha diariamente contra la despoblación. Muchos propietarios residen fuera de los pueblos durante buena parte del año y solo regresan durante fines de semana, vacaciones o temporadas concretas.
Esa circunstancia convierte a numerosas viviendas en objetivos vulnerables para quienes buscan actuar sin ser detectados. Los vecinos reconocen que cada vez son más frecuentes las llamadas entre familiares y conocidos para comprobar si todo sigue en orden o para pedir a algún residente permanente que vigile una vivienda concreta.
Casos especialmente graves
Algunos vecinos recuerdan además que en episodios anteriores se produjeron daños de especial gravedad en inmuebles afectados por robos, llegando incluso a registrarse incendios en algunas propiedades tras el paso de los autores.
Aunque cada caso presenta circunstancias diferentes, el temor es que la situación vuelva a repetirse si no se logra identificar a los responsables.
Reclaman más vigilancia
La principal petición que trasladan los vecinos es un incremento de la vigilancia y una mayor presencia de las fuerzas de seguridad en las zonas más afectadas.
La extensión territorial de Sayago y la dispersión de muchos de sus núcleos de población dificultan la vigilancia permanente, pero los residentes consideran necesario reforzar la prevención para evitar que continúe esta cadena de robos.
Mientras tanto, la recomendación entre los propios vecinos es extremar las precauciones, comunicar cualquier movimiento sospechoso y mantener el contacto entre residentes y propietarios de segundas viviendas.
Una preocupación que trasciende Sayago
Los robos registrados en Arcillo, Pereruela y otras localidades se suman a una preocupación cada vez más extendida en distintas zonas rurales de la provincia.
La sensación de vulnerabilidad en viviendas aisladas o con escasa ocupación es una realidad que preocupa a numerosos municipios zamoranos.
Porque detrás de cada robo no solo hay pérdidas económicas.
También queda la sensación de que alguien ha entrado en un espacio que forma parte de la historia, el esfuerzo y los recuerdos de muchas familias que mantienen vivo el vínculo con sus pueblos.
Y esa es una herida que cuesta mucho más reparar que cualquier cerradura forzada.