miércoles. 17.04.2024
Vigilia Pascual. Imagen diócesis
Vigilia Pascual. Imagen diócesis

Y en la noche santa del sábado llegó la Vigilia Pascual, "la vigilia de todas las vigilias" según San Agustín, celebración que conmemora la resurrección de Jesucristo y marca el inicio de la Pascua.

La S.I. Catedral ha acogido esta solemne celebración presidida por el obispo, que ha comenzado a las puertas del templo con el fuego nuevo, símbolo de la luz de Cristo que vence a la oscuridad del pecado y de la muerte, y que fue iluminando a todos los asistentes que permanecían a oscuras en el interior del templo. El cirio pascual durante cincuenta días iluminará todas las iglesias como expresión de la resurrección de Cristo.

Después del pregón pascual y las lecturas del Antiguo Testamento acompañadas por cánticos de salmos, se ha leído el relato de la resurrección de Jesús. En su homilía, Fernando Valera, ha significado que en este triduo pascual hemos descubierto que el sufrimiento, la debilidad y la oscuridad de la cruz reflejan nuestros propios sufrimientos, debilidades y oscuridades, “pero lo que da un nuevo significado a toda nuestra vida es la Pascua de la Resurrección. Es la luz que ilumina la noche”. Ante la resurrección, ha afirmado el obispo, “lo único que se puede hacer es contemplar de la mano del Espíritu y dejar la obsesión de querer controlar siempre la vida”.

Ha querido el prelado recordar que “los frutos del Espíritu son la alegría, la paz, la benevolencia, la mansedumbre y la templanza” y que “la fe cristiana no se entiende sin la Iglesia, porque ser cristiano no es una experiencia intimista, es personal, pero en una dinámica fraterna, comunitaria, celebrativa. Es una naturaleza sinodal, de caminar juntos al sepulcro”.
Subrayando la importancia que tiene esta noche pascual, el obispo ha afirmado que “no narramos un recuerdo de algo que pasó en un tiempo remoto: es el fuego, la oscuridad, las luces, las campanas, los cantos, el aleluya, el agua, la renovación de las promesas bautismales. Es el proceso pascual que nos llevan al encuentro con el resucitado”. Porque el Señor, ha indicado Valera Sánchez, “nos sienta a su mesa y su palabra se hace viva en cada uno de nosotros”, a lo que añadió que en esta experiencia real, “hoy se abren los ojos de nuestra mente y de nuestro corazón y podemos decir, -como los discípulos de Emaús- que hemos encontrado a Cristo” y que este “cambia nuestra existencia y abre nuestros corazones, nuestras mentes y nuestros ojos”.

Fernando Valera ha recordado en esta noche pascual a María que, “en su Soledad, en su Angustia y en su maternidad discipular afirmó: Mi hijo ha resucitado, está vivo”. Desde esa fe convencida de la Madre, el obispo ha invitado a todos los presentes a que se animen, confíen, adoren y anuncien esta noticia a los demás, para terminar su homilía deseando una feliz resurrección a toda la comunidad cristiana de Zamora.

Cabe destacar que a esta celebración ha asistido la segunda comunidad de la parroquia de San Frontis porque han culminado el camino neocatecumenal, renovando sus compromisos bautismales.

Al finalizar la celebración, como es costumbre, la cofradía Luz y Vida trasladó su imagen titular hacia el mirador del Troncoso, desde el que se puede observar el cementerio y desde el que realizaron una oración por todos los difuntos.

El Domingo de Resurrección, también conocido como Domingo de Pascua o Domingo de Gloria, es el día en el que los cristianos inician la Pascua y dan lugar a multitud de manifestaciones religiosas populares que se realizarán con fervor a lo largo y ancho de toda la diócesis. Feliz Pascua de Resurrección.

La Vigilia Pascual de Zamora celebra la resurrección de Cristo en la S.I. Catedral