El Lunes Santo zamorano volverá a llenar de recogimiento y solemnidad las calles de la ciudad con dos procesiones que reflejan la esencia de su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional. La jornada contará con la salida de la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída por la tarde y, ya en la medianoche, con la procesión del Santísimo Cristo de la Buena Muerte desde San Vicente.
La Tercera Caída: memoria y emoción desde San Lázaro
A las 20:00 horas, la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída iniciará su desfile desde la iglesia parroquial de San Lázaro. El recorrido atravesará algunos de los puntos más céntricos de la ciudad, pasando por la cuesta de la Morana, Puebla de Sanabria, La Feria, El Riego, San Torcuato, Benavente y Santa Clara, hasta llegar a la Plaza Mayor.
Allí tendrá lugar uno de los momentos más sobrecogedores de la jornada: el acto en recuerdo a los hermanos fallecidos, acompañado por el himno “La Muerte no es el Final”. Posteriormente, la procesión continuará por Renova, la Reina y Corral Pintado hasta concluir en la plaza de Santa María la Nueva.
Una hermandad con historia y evolución
Fundada el 16 de abril de 1942 por excombatientes de la Guerra Civil, esta cofradía nació con el propósito de honrar a los caídos y fortalecer los lazos entre ellos. Su emblema, la cruz de San Fernando rodeada por una corona de espinas, resume su identidad.
Tras décadas de altibajos —desde el auge de los años 40 y 50 hasta una crisis posterior— la hermandad ha resurgido con fuerza desde los años 80. Hoy reúne a cerca de 3.000 hermanos y, desde 2020, incluye plenamente a mujeres en sus filas. Su apuesta por una imaginería renovadora la ha convertido en una de las más singulares de la ciudad.
Medianoche de silencio: el Cristo de la Buena Muerte
Ya en la madrugada del martes, a las 00:00 horas, partirá desde la Iglesia de San Vicente Mártir la procesión del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, una de las más impactantes de la Semana Santa zamorana.
El cortejo recorrerá San Vicente, plaza del Fresco, Mariano Benlliure y la Plaza Mayor, descendiendo por Balborraz hasta Santa Lucía. En este punto, el coro de la hermandad entonará el solemne “Jerusalem, Jerusalem”, uno de los instantes más esperados y emotivos de la noche.
El itinerario continuará por el casco histórico —San Cipriano, Chimeneas, Doncellas o el arco de Doña Urraca— para regresar finalmente al templo de salida.
Innovación y fuerza estética
Esta hermandad nació en 1974 impulsada por un grupo de jóvenes y realizó su primera salida en 1975. Desde sus inicios supuso una auténtica revolución en la Semana Santa local: nuevos hábitos, una estética cuidada y una forma única de portar la imagen, inclinada a 30 grados y llevada por ocho hermanos.
La música también marcó un antes y un después gracias a la obra “Jerusalem, Jerusalem”, compuesta por el músico zamorano Miguel Manzano. El silencio, las teas y los cánticos han convertido esta procesión en un auténtico icono.