lunes 24/1/22

Llueve. Nunca nos había preocupado tan poco que lloviera un Domingo de Ramos. Llueve y miramos por la ventana. Olemos a tierra mojada. Aquí, incluso cantan los pájaros. Llueve y hasta nos consolamos: no habría salido.

Mirando por la ventana veo palmas en los balcones. Veo, incluso, zamoranos estrenando ropa: “El Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene ni pies ni manos”. Que tontería si no vamos a poder lucirlo pero es una forma de mantenernos en la tradición y de darle sentido a estos días que pasan todos iguales.

banda

Miro por la ventana y veo lluvia. En estos momentos habría nervios y llamadas. ¿Cuánto va a durar la nube? ¿Podemos retrasarla? ¿Nos dejará salir? Los cofrades, los hebreos y los niños que disfrutan de la que en muchas ocasiones es su primera procesión, esperan esperanzados.

No habría salido decimos resignados. Bendita lluvia que le vendrá bien al campo del que comemos. Bendita lluvia que limpiará de polen y dará un respiro a los alérgicos. Lluvia santa que nos permite consolarnos mientras estamos en casa.

jesuso

Ya nos los avisaron: Santos mojados, Ramos encharcados. Y llovió, vaya que si llovió el Día de Todos los Santos. Bendito problema por entonces que hubiera posibilidad de lluvia el Domingo de Ramos. Saldrá.

En las casas zamoranas hoy se degusta alguna garrapiñada, aceitadas, ya casi huele a Dos y pingada. Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería son los lugares donde nos encontramos con nuestras familias que hoy habrían salido a tomar el vermouth antes de ver pasar “a la burra”. Habríamos llenado los bares de esos empresarios zamoranos que en estos días viven su particular viacrucis. Habríamos vivido.

jesus

Habría habido miles de ilusiones, de sueños, de sonrisas palma en mano, zapatos de estrena y ganas de ver a la familia en la acera. Hoy se habría vuelto a hacer cantera de Semana Santa.

Llueve. Lluvia santa para el campo zamorano porque, también lo dice el refrán: Ramos mojados, carros cargados.

Lluvia santa
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