jueves 2/12/21

"Cafeteras" de solidaridad zamoranas para Perú

Rotundo éxito de la II Edición del Café solidario organizado por la Hermandad de Luz y Vida, cuya recaudación se destinará al asilo de San José en la localidad peruana de Casma, un proyecto impulsado por el actual párroco de Benegiles

El obispo y la directiva de la Junta Pro Semana Santa compartieron una "tacita" en el claustro de la Iglesia del Tránsito

Obispo con Israel en el café solidario

 

 

 

Café solidario en la Iglesia del Tránsito. Fotos cedidas por la Hermandad de Luz y Vida
Café solidario en la Iglesia del Tránsito. Fotos cedidas por la Hermandad de Luz y Vida

Ni el frío mermó la solidaridad de los zamoranos. Durante toda la tarde, decenas de ciudadanos han pasado por el claustro de la iglesia de las Clarisas del Tránsito para compartir un café solidario organizado por la Hermandad de Luz y Vida.

El obispo Fernando Valera y la directiva de la Junta Pro Semana Santa también quisieron compartir una "tacita" acompañada de dulces y pastas, algunos elaborados por miembros y familiares de la Hermandad.

El éxito de esta II Edición del Café Solidario ha desbordado las expectativas, según reconocía el responsable de Comunicación de Luz y Vida, Antidio Vicente. En apenas dos horas, los zamoranos habían tomado hasta 20 cafeteras. 

café solidario Luz y Vida

La primera edición se organizó a favor de la Asociación contra el Cáncer, pero, en esta ocasión, la recaudación irá a parar al Asilo de San José en la localidad de Casma (Perú). Este asilo ha estado dirigido e impulsado por el sacerdote zamorano Pedro Rosón (actual párroco de Benegiles), y ya en otras acciones de la Hermandad ha recibido los donativos. Concretamente, en 2019 la iglesia de San Andrés acogió un acto benéfico con la actuación del coro y el cuarteto de Luz y Vida.

Se trata de unas instalaciones que, en la actualidad, albergan a más de cien personas recogidas de la calle, con enfermedades mentales y la más absoluta pobreza.

El vínculo de los hermanos zamoranos con el asilo fue a través del fallecido capellán Fabri, amigo de Pedro Rosón, que visitó el lugar y pudo constatar el gran trabajo que estaban haciendo allí.

El sacerdote ha conseguido mediante donaciones la construcción de instalaciones dignas y alimentación para todas esas personas que no tienen otra forma de subsistir, pero las ayudas siguen siendo necesarias para nuevos proyectos y para la vida cotidiana del asilo.

"Cafeteras" de solidaridad zamoranas para Perú
Comentarios