Fran Donado Carro: “En el Camino de Santiago aprendí que, como en la vida, hay que hacer el camino que uno quiera"

Veintiséis etapas, miles de pasos y una mochila al hombro. El Camino de Santiago llevó a Fran Donado a descubrir que la verdadera meta no era Santiago, sino aprender a caminar a su propio ritmo, una lección que hoy aplica también a su vida

Fran Donado celebra la llegada a Santiago de Compostela
photo_camera Fran Donado celebra la llegada a Santiago de Compostela. Foto Interbenavente

Fran Donado Carro es un joven de 28 años con raíces en Villaveza del Agua y Granja de Moreruela, aunque Benavente ha sido el lugar donde ha crecido y estudiado hasta los 18 años. "Vuelvo siempre que puedo, es mi tierra, es mi casa".

Fran es aventurero, curioso y muy versátil. Puede estar grabando una entrevista detrás de su cámara, cantar un tema de Imagine Dragons o confeccionar un abrigo para el invierno.

Su nueva aventura ha sido convertirse en peregrino y realizar el Camino de Santiago. La idea le rondaba por la cabeza desde hacía tiempo, pero tras quedarse sin trabajo llegó la oportunidad de hacerla realidad. "Vi que era un buen momento porque no tenía ningún compromiso, ni familiar, ni con amigos, ni nada. Dije: pues me voy a coger la mochila y me voy a hacer el camino. Lo bueno del camino es que no tienes que prepararlo con mucha antelación; ya tenía la mochila de un camino que hice anteriormente".

Fran realizó el recorrido por la costa. En concreto, hizo el Camino del Norte hasta incorporarse al Camino Primitivo. "Hice el Camino del Norte parcialmente, llegué hasta Gijón, en Gijón me fui a Oviedo y en Oviedo empecé el Primitivo". Su punto de partida fue San Sebastián, donde comenzó una aventura que le llevó a recorrer algunos de los paisajes más espectaculares del norte de España.

"Las características que tiene el Camino del Norte, aparte de ser principal, es que casi todas las etapas ves mar, por lo menos hasta donde yo lo hice. Hay muchísimos valles. Los valles de Guipúzcoa son espectaculares. Es un camino duro, sobre todo al principio, porque hay que subir todos estos valles y bajarlos y volver a subirlos. Igual en una etapa te haces tres valles, te pegas una buena pateada y unas buenas rutas de montaña, de subir por caminos de cabras. Pero luego, cuando llegas arriba, tienes unas vistas espectaculares de unos lugares prácticamente vírgenes en los que solo hay animales. No hay ni cables de tensión, es maravilloso".

Todas esas rutas las fue compartiendo al inicio de cada etapa en lo que bautizó como su 'Diario do Camiño'.

Decidió afrontar el Camino en solitario, aunque destaca que en estos itinerarios siempre hay una importante presencia de peregrinos. En total completó 26 etapas, recorriendo una media de 25 kilómetros diarios, aunque en algunas jornadas llegó a caminar 40 kilómetros.

"He hecho el Camino de Santiago por un reto personal"

Una de las principales motivaciones de Fran era comprobar hasta dónde podía llegar caminando solo. "Lo he querido hacer solo por plantearme un reto personal. También por encontrar un espacio en el que pensar sin distracciones. Quizá también tener un poco de libertad. Que no me obligue a hacer las cosas que hacen otros, sino seguir el camino que yo quiera. Si quiero llegar hasta aquí, hasta aquí. Si me llaman para trabajar y me interesa el trabajo, dejar el camino y marcharme. No depender absolutamente de nadie. También un poco para encontrar ese punto de conexión espiritual".

Fran Donado en una de las etapas. Foto Interbenavente
Fran Donado en una de las etapas. Foto Interbenavente

La expresión "el camino que yo quiera" resume buena parte de lo que esta experiencia ha significado para él. "Una de las muchas cosas que te enseña el Camino es que no tienes que llevar el ritmo de nadie, tienes que llevar únicamente el tuyo. No tienes que hacer las mismas etapas que nadie. Puedes hacer amigos con los que conectas muchísimo y que esas personas vayan cinco kilómetros más adelante porque se quedan en otro pueblo. Tú quizá no puedes hacer esos cinco kilómetros porque te duele el pie. Todo esto es una metáfora de la vida".

"A mí hoy me duele el pie quiere decir que quizá no me quiera ir de donde vivo. Me pueden ofrecer un puesto maravilloso en una ciudad en la que no quiero estar o quizá no quiero alejarme de mi familia y de mis amigos. Al final es seguir mi camino de la manera que yo quiera. Cada uno tiene su ritmo y sus particularidades".

La aventura en solitario

Para quienes estén pensando en realizar el Camino de Santiago en solitario, Fran también deja un consejo basado en su propia experiencia.

"Siempre intenta hacerlo en una época en la que haya más peregrinos porque al final se crea una comunidad y, si pasa cualquier cosa, te ayudan. Desde las cosas más pequeñas, como torcerte un tobillo. Siempre va a haber alguien que tiene conocimientos de fisioterapia, alguien que es enfermero o, en general, personas que te pueden asesorar o echar una mano".

REPORTAJE DE INTERBENAVENTE

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