Cuando el coche empieza a arder: los consejos de Iván Martín para evitar que un incendio termine en tragedia
El responsable de Mecánicos Solidarios, en El Cubo del Vino, recuerda que el mantenimiento, la prevención y tener un extintor accesible pueden marcar la diferencia en los primeros segundos de un fuego en carretera
Un coche incendiado no siempre se queda en un coche incendiado.
En pleno verano, con temperaturas extremas, vegetación seca y cunetas convertidas en auténtica yesca, una avería mecánica o un fuego originado en un vehículo puede acabar provocando un incendio forestal de grandes dimensiones.
Y por eso Iván Martín, de Mecánicos Solidarios, en El Cubo del Vino, ha querido lanzar una serie de consejos sencillos, nacidos de la experiencia diaria en el taller y también de años de asistencia en carretera.
No busca alarmar.
Busca prevenir.
Porque, como él mismo explica, los vehículos actuales están preparados para trabajar a temperaturas muy elevadas, pero también incorporan numerosos sistemas térmicos, plásticos, combustibles y elementos que, cuando algo falla, pueden convertirse en el origen de un incendio.
El mantenimiento puede evitar el primer chispazo
Uno de los puntos en los que más insiste es precisamente el más básico:
mantenimiento.
Un filtro de partículas puede alcanzar temperaturas de varios cientos de grados durante su funcionamiento y especialmente durante determinados ciclos de regeneración.
El problema llega cuando alguno de esos sistemas no trabaja correctamente.
Iván Martín advierte además sobre la práctica de anular determinados elementos del vehículo porque generan averías o gastos.
Puede parecer una solución inmediata, pero alterar un sistema diseñado para gestionar temperaturas, emisiones o combustible puede acabar provocando un funcionamiento anómalo y, en determinados casos, aumentar el riesgo de incendio.
Su consejo es claro:
que todos los sistemas funcionen como deben funcionar.
Especialmente en verano.
Mucho cuidado después de circular por caminos, rastrojos o zonas secas
Hay otro peligro que muchas veces pasa desapercibido.
Paja.
Hierba seca.
Rastrojo.
Restos vegetales pueden quedar atrapados en los bajos del vehículo después de circular por caminos o zonas rurales.
Si esos restos entran en contacto con el escape o con componentes que trabajan a temperaturas muy altas, el riesgo se multiplica.
Iván recomienda hacer algo tan sencillo como una inspección visual después de circular por este tipo de terrenos.
Mirar los bajos.
Comprobar que no haya restos vegetales acumulados.
Y prestar atención especialmente a la zona del escape.
Porque algo tan simple como unas pajas atrapadas puede acabar siendo el principio de un incendio.
Extintor en el coche: sí, pero tiene que estar accesible
Aquí aparece uno de los consejos más interesantes.
Llevar un extintor.
Pero no de cualquier manera.
Iván Martín insiste en que de poco sirve tenerlo enterrado debajo de maletas, herramientas o en el fondo del hueco de la rueda de repuesto.
En un incendio, los primeros segundos son fundamentales.
Si se lleva extintor, debería estar sujeto correctamente y accesible para el conductor.
Y si necesariamente tiene que ir en el maletero, debería colocarse de manera que sea lo último que se carga y lo primero que pueda sacarse.
También recuerda otro problema de los vehículos actuales: ante determinados fallos eléctricos o incendios, puede ocurrir que el portón del maletero no responda.
Por eso tener el extintor dentro del habitáculo y correctamente fijado puede ser una opción mucho más eficaz.
Si el coche empieza a arder, piensa también dónde lo dejas
El instinto puede llevarnos inmediatamente a apartarnos todo lo posible de la carretera.
Pero hay que mirar alrededor.
Iván recomienda evitar, siempre que la situación permita escoger, detener el vehículo sobre:
- hierba seca;
- rastrojo;
- cunetas con mucha vegetación;
- zonas donde el fuego pueda propagarse rápidamente.
Lo recomendable es buscar una superficie lo más limpia y despejada posible.
Es un detalle aparentemente pequeño.
Pero puede ser la diferencia entre perder un vehículo y acabar provocando un incendio en el entorno.
El olor también avisa
Antes del fuego muchas veces hay señales.
Y una de ellas puede ser el olor.
Olor a quemado.
A plástico.
A goma.
A frenos.
Iván pone como ejemplo los vehículos industriales en los que una rueda puede circular frenada, generar una sobretemperatura progresiva y acabar provocando un incendio.
Ante un olor extraño o persistente, la recomendación es no seguir circulando como si nada.
Parar en un lugar seguro y comprobar qué está ocurriendo puede evitar un problema mucho mayor.
Y mucho cuidado al abrir el capó
Otro error frecuente puede ser abrir completamente el capó cuando sospechamos que el fuego está en el compartimento motor.
Iván alerta de que esa maniobra puede alimentar súbitamente las llamas al aportar más oxígeno y provocar una llamarada.
Si existe fuego visible o humo intenso procedente del motor, la prioridad debe ser ponerse a salvo y avisar a emergencias, evitando exponerse innecesariamente.
Porque ningún coche merece una quemadura grave ni una vida.
Cinco consejos que pueden evitar una desgracia
La filosofía que transmite Iván Martín puede resumirse fácilmente:
1. Mantener el vehículo correctamente.
No ignorar averías relacionadas con sistemas térmicos, escape, filtros de partículas o frenos.
2. Revisar los bajos tras circular por caminos.
Especialmente si ha habido contacto con paja, hierba seca o rastrojo.
3. Llevar un extintor accesible y bien sujeto.
No enterrado debajo de todo el equipaje.
4. Si empieza un incendio, detenerse lejos de vegetación seca siempre que sea posible.
5. Ante fuego importante, alejarse y llamar al 112.
La seguridad de las personas está siempre por encima del vehículo.
Todo ello parte de la experiencia que Martín relata después de haber visto numerosos incidentes durante servicios de asistencia en carretera.
Un consejo especialmente necesario este verano
La reflexión llega además en un momento especialmente sensible.
Los incendios de estos días han vuelto a demostrar hasta qué punto una chispa, una avería o un pequeño foco puede convertirse rápidamente en algo incontrolable.
Iván reconoce incluso la emoción que le provoca tener los incendios relativamente cerca de su taller y ver cómo arde un territorio al que está profundamente vinculado.
Y por eso su mensaje no pretende generar miedo hacia los vehículos modernos.
Todo lo contrario.
Los coches están diseñados para funcionar en condiciones exigentes.
Pero necesitan mantenimiento.
Necesitan atención.
Y nosotros necesitamos saber reaccionar.
Porque algunas desgracias no pueden evitarse.
Pero otras quizá sí.
Y si un extintor accesible, una revisión de los bajos o detener el coche diez metros más allá puede impedir que un vehículo incendiado termine quemando una hectárea, una carretera o un monte entero, merece la pena recordarlo.