Cuando Claudia Milena Calderón aterrizó en España en octubre de 2024 apenas sabía qué le esperaba al otro lado del Atlántico. Con 25 años y procedente de Colombia, llegó con un objetivo claro: encontrar oportunidades que le permitieran construir un futuro mejor. Menos de dos años después, vive en Fermoselle, tiene un contrato indefinido en una residencia de mayores y forma parte de una de las historias de éxito del proyecto transfronterizo Reto Raya.
Su historia fue una de las protagonistas de la jornada final de este programa de cooperación entre España y Portugal, impulsado para combatir la despoblación y el envejecimiento demográfico en la frontera hispanolusa.
"Vine buscando nuevas oportunidades", resume Claudia. Tras llegar a Madrid, apenas permaneció tres días en la capital antes de trasladarse a Fermoselle junto a su pareja. La decisión estuvo motivada por varios vídeos que encontraron en internet sobre la localidad sayaguesa. "Veíamos que hablaban del vino, del pueblo y de que había trabajo. Pensamos que podía ser una buena oportunidad", recuerda.
Sin embargo, la realidad no fue tan sencilla como esperaban. Los primeros meses estuvieron marcados por la incertidumbre y la dificultad para encontrar empleo estable. "Fue muy difícil al comienzo. Empecé trabajando en limpieza por horas mientras esperaba conseguir mi permiso de trabajo", explica.
El punto de inflexión llegó gracias al proyecto Reto Raya. Claudia participó en uno de los cursos de formación organizados por la Fundación INTRAS para facilitar la inserción laboral de nuevos pobladores en el medio rural.
"Realicé un curso de asistente personal y nos ayudaron mucho con información sobre empleo y ofertas de trabajo. También nos apoyaron para integrarnos en el pueblo", señala.
Esa formación le abrió las puertas de la residencia de mayores de Fermoselle, donde trabaja actualmente y donde ha logrado la estabilidad que buscaba cuando salió de Colombia. "Ahora tengo un contrato indefinido y estoy muy bien. He avanzado bastante desde que llegué", afirma.
Aunque reconoce que la adaptación al mundo rural no fue sencilla, Claudia asegura que ha encontrado en Fermoselle una calidad de vida difícil de alcanzar en otros lugares. "Aquí hay mucha tranquilidad y contacto con la naturaleza. La gente me recibió muy bien desde el primer momento y el coste de la vivienda es asequible", destaca.
Entre los aspectos que considera mejorables menciona las conexiones de transporte y algunos servicios, una de las reivindicaciones habituales de quienes residen en las zonas más despobladas de la provincia. "Hace falta un poco más de transporte. A veces es complicado desplazarse porque hay pocas conexiones con la ciudad", comenta.
Pese a ello, asegura que su intención es seguir construyendo su futuro en la localidad sayaguesa. "Por el momento sí me veo viviendo aquí. Tengo trabajo, calidad de vida y quiero seguir formándome. Todo depende de que existan oportunidades laborales, pero ahora mismo estoy muy contenta", explica.
La historia de Claudia refleja uno de los objetivos que perseguía Reto Raya: atraer nuevos habitantes a los pueblos de la frontera hispanolusa mediante empleo, formación y acompañamiento.
Su caso es también un ejemplo de cómo la inmigración puede convertirse en una herramienta para combatir la despoblación de territorios como Sayago. "Nosotros venimos a trabajar y a buscar un futuro mejor. Las oportunidades no deberían negarse a nadie", afirma.