Los vecinos de Granja de Moreruela se movilizan contra la planta de biogás: “Amenaza nuestro patrimonio y nuestro entorno”

La recién constituida plataforma ciudadana “¡Granja Respira!” carga contra la falta de transparencia del proyecto y reclama la protección del monasterio cisterciense y el medio ambiente local

 

Granja de Moreruela
photo_camera Granja de Moreruela

El anuncio de una posible planta de biogás en Granja de Moreruela ha encendido las alarmas entre los vecinos del municipio zamorano, que han dado un paso al frente con la creación de la plataforma ciudadana “¡Granja Respira!”. El colectivo nace con el propósito de frenar lo que consideran una “amenaza irreversible” para el entorno natural, la calidad de vida de los habitantes y uno de los mayores tesoros patrimoniales de Castilla y León: el monasterio cisterciense de Santa María de Moreruela.

El malestar se disparó tras las declaraciones del consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, quien confirmó una lista de localidades zamoranas incluidas en los planes de la Junta para la instalación de plantas de biogás, entre ellas Granja de Moreruela. La plataforma denuncia que esta decisión se ha tomado “sin transparencia” y “sin contar con la ciudadanía”, lo que consideran “inaceptable”.

En un comunicado difundido este lunes, los vecinos alertan de las consecuencias medioambientales y sociales que acarrearía este tipo de instalaciones: emisiones contaminantes, filtraciones al subsuelo, malos olores, aumento del tráfico pesado y riesgo para la salud pública. Elementos que, aseguran, chocarían frontalmente con el modelo de vida rural basado en el equilibrio con la naturaleza.

La indignación vecinal se multiplica al tratarse de un municipio que alberga el monasterio de Santa María de Moreruela, “una joya del patrimonio rural” que ha sido objeto de sucesivas restauraciones financiadas por la propia Junta. El enclave, próximo al río Esla y al Puente Quintos, destaca por su valor ecológico y paisajístico, y es frecuentado durante todo el año por turistas y amantes de la naturaleza.

“¿Qué sentido tiene invertir en la recuperación de un patrimonio singular si al mismo tiempo se plantea la construcción de una infraestructura que lo pone en riesgo?”, se preguntan los impulsores de la plataforma. A su juicio, el trasiego de camiones cargados con residuos orgánicos y animales convertiría la zona en un foco de malos olores e insalubridad incompatible con el turismo y la vida rural.

Desde “¡Granja Respira!” exigen que se paralice el proyecto —que, según afirman, por ahora solo ha sido presentado ante la Consejería de Medio Ambiente— y reclaman al Ayuntamiento que se posicione en contra de la planta. Asimismo, instan a las administraciones a abrir un proceso “real y participativo”, con acceso a la información y diálogo con los afectados.

La plataforma pretende integrarse en la red de colectivos que han surgido en otros municipios de la provincia para frenar la expansión de estas infraestructuras. “No estamos en contra de las energías renovables, pero sí de un modelo impuesto, que responde a intereses privados y no al bien común”, concluyen.

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