La villa de Alcañices y toda la comarca de Aliste se encuentran de luto por el fallecimiento de Miguel Ángel Alonso Llamas, nacido en Villabrázaro el 1 de septiembre de 1969 y profundamente arraigado desde la infancia a la capital alistana. Su vida estuvo marcada por el servicio público, la entrega desinteresada y una participación activa en todos los ámbitos comunitarios, lo que le convirtió en una figura ampliamente reconocida a ambos lados de “La Raya”.
Llegó a Alcañices con seis años, cuando su padre fue destinado a la Casa Cuartel de la Guardia Civil. Tras formarse en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro, sirvió en distintos puntos de España hasta que una enfermedad lo obligó a abandonar el cuerpo. Regresó entonces a Aliste, donde formó su familia junto a Yolanda Cerezal Gallego, actual Juez de Paz de Alcañices, y donde reafirmó su vocación de servicio desde otros ámbitos.
En 2008, siendo teniente de alcalde bajo el mandato de Tomás Carrión Carrión, impulsó la creación de la Agrupación Local de Protección Civil “Virgen de la Salud”, una iniciativa pionera en la comarca que se convirtió en referente de solidaridad y apoyo vecinal. Ese mismo año fundó el club deportivo Inter Alcañices, primero como equipo de fútbol sala y hoy convertido en una escuela que reúne a más de 80 jugadores desde prebenjamines hasta veteranos. Su papel como presidente fue clave para consolidar un proyecto deportivo que hoy es símbolo de unión y cantera en la localidad.
Un año antes, en 2007, había puesto en marcha la Asociación Cultural Gigantillas de Alcañices, con el objetivo de recuperar la tradición de gigantes y cabezudos que estaba a punto de desaparecer. De su empeño nacieron “Tratado” y “Concordia”, dos figuras que evocan el histórico Tratado de Alcañices y que se han convertido en emblema de identidad y fraternidad entre España y Portugal. Bajo su impulso, la villa acogió encuentros con agrupaciones de gigantes de ambos países, reforzando su proyección cultural en toda “La Raya”.
Quienes convivieron con Miguel Ángel destacan su discreción, humildad y una dedicación constante que lo convirtió en la mano derecha del alcalde Tomás Carrión durante varias legislaturas. También formó parte de la junta directiva de la cofradía de Nuestra Señora la Virgen de la Salud, patrona de Aliste, sumando su esfuerzo a la actividad religiosa y festiva de la villa.
Su huella se percibe en la seguridad ciudadana, en el deporte, en la vida cultural y en el tejido social de Alcañices. Su historia es la de un hombre cuya entrega y compromiso contribuyeron a transformar la capital alistana durante el siglo XXI.