El mapa negro del fuego tiene nombre zamorano: cuatro de los 10 mayores incendios de España en una década golpearon Zamora

Losacio, Sierra de la Culebra, Molezuelas y Porto colocan a Zamora en una estadística que ningún territorio querría encabezar.
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El análisis de los diez ejercicios completos entre 2016 y 2025 revela además un cambio profundo en el operativo contra incendios de Castilla y León, especialmente después del traumático verano de 2022.

Más personal, más presupuesto, mayor duración de los contratos y nuevos medios no han impedido, sin embargo, que los grandes incendios forestales sean cada vez más difíciles de combatir.

Hay clasificaciones en las que nadie quiere aparecer. Y esta es probablemente una de ellas.

Zamora está vinculada a cuatro de los diez incendios forestales de mayor superficie quemada registrados en España durante los últimos diez años completos, entre 2016 y 2025.

Losacio. Sierra de la Culebra. Molezuelas de la Carballeda. Porto.

Cuatro nombres zamoranos entre los diez grandes monstruos del fuego de una década.

Para elaborar esta comparativa, Zamora News ha tomado como referencia una única magnitud para todos los incendios: la superficie forestal afectada publicada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Es fundamental hacerlo así porque las cifras difundidas tras un incendio pueden referirse al perímetro total, superficie forestal, terreno agrícola o una combinación de todas ellas. El sistema estatal EGIF homogeneiza posteriormente la estadística remitida por las comunidades autónomas. Los datos de 2025 continúan teniendo carácter provisional.

El ejemplo perfecto es Losacio. La Junta llegó a cifrar en 31.473 hectáreas el conjunto de terreno afectado —incluyendo superficie forestal, agrícola y otros usos— mientras que la estadística homogénea del MITECO contabiliza 26.181,96 hectáreas forestales. Para evitar comparar peras con manzanas, este reportaje utiliza siempre esta segunda referencia.

Los diez mayores incendios forestales de España entre 2016 y 2025

Puesto Incendio Año Provincia/s Superficie forestal
1 Larouco 2025 Ourense, Lugo y León 37.765 ha*
2 Losacio 2022 Zamora 26.181,96 ha
3 Molezuelas de la Carballeda-Castrocalbón 2025 Zamora y León 24.426 ha*
4 Riofrío de Aliste-Sierra de la Culebra 2022 Zamora 24.073,86 ha
5 Oímbra-A Granxa 2025 Ourense 22.414 ha*
6 Benuza 2025 León 22.258,20 ha*
7 Porto-Encinedo-Carballeda de Valdeorras 2025 Zamora, León y Ourense 21.373 ha*
8 Sotalvo-Navalacruz 2021 Ávila 21.138,66 ha
9 Bejís 2022 Castellón y Valencia 16.944,63 ha
10 Jarilla 2025 Cáceres 16.315,06 ha*

*Datos provisionales del MITECO correspondientes a 2025.

El resultado es demoledor.

Seis de los diez incendios pertenecen a 2025 y otros tres a 2022. Solo Navalacruz, en Ávila, rompe esa concentración temporal.

El propio MITECO aporta otro dato extraordinario: en toda la serie histórica desde 1968 hasta 2025 únicamente se contabilizan 16 incendios que hayan superado las 20.000 hectáreas forestales, y cinco de ellos ocurrieron durante el excepcional agosto de 2025.

Y Zamora aparece cuatro veces.

Los cuatro incendios vinculados a nuestra provincia suman 96.054,82 hectáreas forestales dentro de sus respectivos perímetros completos, aproximadamente el 41% de la superficie acumulada por los diez primeros de esta clasificación.

Pero hay que introducir una precisión fundamental: Molezuelas y Porto fueron incendios interprovinciales, por lo que sería falso atribuir esas 96.000 hectáreas exclusivamente a territorio zamorano.

La cifra sirve para medir la dimensión de los incendios en los que Zamora estuvo implicada, no para calcular la superficie provincial realmente quemada.

Vigo de Sanabria de noche, fuego_3
Vigo de Sanabria de noche, fuego_3

El Top 10 de Zamora: una década escrita con fuego

Aplicando exactamente el mismo criterio de superficie forestal del MITECO, el ranking provincial queda así:

Puesto Incendio Año Superficie forestal
1 Losacio 2022 26.181,96 ha
2 Molezuelas de la Carballeda-Castrocalbón 2025 24.426 ha*
3 Sierra de la Culebra-Riofrío de Aliste 2022 24.073,86 ha
4 Porto-Encinedo-Carballeda de Valdeorras 2025 21.373 ha*
5 Gallegos del Río 2025 4.958,80 ha*
6 Pino del Oro 2017 2.355,69 ha
7 Fermoselle 2017 1.632,44 ha
8 Hermisende 2022 1.421,13 ha
9 Gallegos del Río-Lober 2020 1.151,43 ha
10 Figueruela de Arriba 2022 1.151,32 ha

 

De nuevo, Molezuelas y Porto comparten superficie con otras provincias y sus cifras no deben adjudicarse íntegramente a Zamora.

Pero incluso con esa salvedad, la fotografía es brutal.

Ocho de los diez mayores incendios zamoranos de esta década se concentran en solo tres años: 2017, 2022 y 2025.

Y detrás de las hectáreas aparecen las vidas.


2017: Pino del Oro y Fermoselle ya habían avisado

Antes de que Sierra de la Culebra cambiara para siempre la percepción de los incendios en Zamora, 2017 había dejado dos avisos importantes.

El incendio de Pino del Oro afectó a 2.355,69 hectáreas forestales y el de Fermoselle, a 1.632,44.

En ambos casos la causa figura oficialmente en la estadística definitiva del MITECO como intencionada.

Fermoselle afectó además a pleno corazón de Arribes del Duero, espacio protegido como ZEC y ZEPA. El Gobierno central destinó posteriormente 500.000 euros a trabajos de restauración hidrológico-forestal y recuperación de las zonas afectadas.

La Diputación de Zamora puso en marcha también una línea provincial de ayudas para daños provocados por aquellos incendios, dotada en 2018 con 90.000 euros y destinada a distintos municipios afectados.

Aquellos fuegos parecieron enormes.

Cinco años después quedarían empequeñecidos por lo que estaba por llegar.

Llegada a Pino del Oro
Llegada a Pino del Oro

2020: Gallegos del Río, otra advertencia

El incendio de Gallegos del Río-Lober alcanzó 1.151,43 hectáreas forestales.

La estadística definitiva del MITECO atribuyó su origen a maquinaria agrícola, concretamente cosechadoras.

El perímetro total inicialmente calculado superó las 1.900 hectáreas contando todo tipo de superficies y afectó a términos de Gallegos del Río, Vegalatrave y Losacio.

El Gobierno declaró actuaciones de emergencia por hasta 500.000 euros para combatir erosión, arrastres de ceniza, daños a abastecimientos, pérdida de pastizales y degradación de hábitats.

Dos años después, Losacio volvería a aparecer en los mapas.

Esta vez de una forma que nadie podía imaginar.

fuego puercas vegalatrave losacio_258
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2022: el verano que cambió Zamora

Hablar de incendios en Zamora exige detenerse en 2022.

Primero llegó la Sierra de la Culebra.

Después, Losacio.

Entre ambos incendios se quemaron más de 50.000 hectáreas forestales según el criterio homogéneo del MITECO.

La Sierra de la Culebra fue golpeada por varias igniciones asociadas a una tormenta seca en un escenario explosivo de temperaturas extremas, humedad muy baja y fuerte viento. El fuego afectó a trece municipios y golpeó uno de los espacios naturales, cinegéticos y turísticos más importantes de la provincia.

Solo dentro de la Reserva Regional de Caza quedaron afectadas alrededor de 16.853 hectáreas, con consecuencias sobre fauna, aprovechamientos forestales, caza, micología, apicultura y un turismo de naturaleza que durante años había encontrado en el lobo y la propia Sierra uno de sus principales reclamos.

El MITECO destinó dos millones de euros a actuaciones urgentes de restauración, control de erosión y recuperación de ecosistemas. La Junta puso además en marcha líneas específicas para municipios, negocios, turismo, empresas vinculadas a los aprovechamientos micológicos y explotaciones apícolas.

Pero apenas un mes después llegó Losacio.

Y todo empeoró.


Losacio: cuatro muertos y miles de evacuados

El incendio iniciado en Losacio terminó convirtiéndose en uno de los mayores desastres forestales de la historia reciente de España.

Su balance final fue de cuatro fallecidos.

La Junta calculó que el conjunto del terreno afectado alcanzó 31.473 hectáreas contabilizando masa forestal, pastizal, cultivos y otros usos. Cerca de treinta localidades resultaron afectadas y alrededor de 5.800 personas tuvieron que abandonar sus casas.

El fuego cortó carreteras y la línea ferroviaria entre Madrid y Galicia dejó algunas de las imágenes más angustiosas del verano, con trenes detenidos mientras las llamas avanzaban junto a la vía.

Aquí ya no hablamos únicamente de monte.

Hablamos de vidas perdidas, casas desalojadas, explotaciones ganaderas amenazadas, cosechas, colmenas, madera, pastos, turismo y pequeños negocios.

Y de pueblos que tuvieron que preguntarse si merecía la pena continuar.

fuego losacio (27)
fuego losacio (27)

De los 35 a los 65 millones: la respuesta política a 2022

Tras el primer incendio de la Sierra de la Culebra la Junta anunció un programa dotado con 35 millones de euros.

Después de Losacio, el plan fue ampliado en otros 30 millones hasta alcanzar 65 millones de euros para actuaciones sobre las zonas afectadas de Zamora.

Las medidas contemplaban restauración de montes y hábitats, lucha contra la erosión, recuperación de caminos e infraestructuras forestales, apoyo a ganadería extensiva y apicultura, alimentación de fauna, aprovechamiento de madera quemada, biomasa y diversas actuaciones de reactivación económica.

En noviembre de aquel año la Junta había aprobado, por ejemplo, 77 ayudas directas de 5.000 euros para autónomos y pequeñas empresas de las zonas afectadas.

Aquí conviene hacer una distinción que demasiadas veces se pierde en el debate político.

65 millones de euros comprometidos para recuperación no significan 65 millones de euros de pérdidas.

Son conceptos completamente diferentes.

Y tampoco existe una contabilidad pública homogénea que permita comparar el coste económico total de cada uno de estos diez incendios.

Ese coste tendría que sumar patrimonio forestal, explotaciones ganaderas, cultivos, viviendas, infraestructuras, actividad turística, caza, setas, miel, madera, interrupciones económicas, extinción, restauración ambiental y, probablemente lo más difícil de valorar, el impacto demográfico y emocional sobre los pueblos.

Por eso Zamora News no va a inventarse una clasificación económica que las administraciones no han calculado de forma comparable.


2025: cuando parecía imposible volver a vivir algo parecido

Tres años después, el incendio regresó a Zamora con una virulencia extraordinaria.

Molezuelas de la Carballeda, Porto y Gallegos del Río volvieron a colocar a la provincia en el centro de la emergencia nacional.

Molezuelas dejó dos voluntarios fallecidos vinculados al dispositivo de extinción.

En el incendio de Gallegos del Río, Protección Civil contabilizó cuatro personas heridas en Abejera con lesiones de distinta consideración.

Y las evacuaciones muestran mejor que cualquier discurso la dimensión social de aquellos incendios.

Protección Civil contabilizó 9.161 evacuaciones relacionadas con Porto, 7.209 con Molezuelas y 2.827 con Gallegos del Río.

Son 19.197 registros de evacuación entre los tres episodios, aunque no deben interpretarse necesariamente como 19.197 personas diferentes porque una misma población o persona puede haber sido evacuada en distintas fases.

El Gobierno central aprobó actuaciones de emergencia por algo más de 500.000 euros en Molezuelas y 750.000 euros en Porto-La Baña para restauración ambiental.

La Junta activó por su parte un paquete autonómico de recuperación dotado inicialmente con más de 100 millones de euros para el conjunto de zonas afectadas de Castilla y León, destinado a viviendas, negocios, explotaciones, ayuntamientos, infraestructuras y recuperación forestal. Esa cifra, de nuevo, no corresponde exclusivamente a Zamora.

A comienzos de septiembre se habían concedido ya ayudas directas de 5.500 euros a establecimientos afectados; entre las primeras resoluciones figuraban 16 negocios de Zamora.

Y todo sucedió en un verano meteorológicamente extraordinario.

El verano de 2025 terminó siendo el más cálido de la serie histórica española, con 33 días afectados por olas de calor. La segunda gran ola, del 3 al 18 de agosto, alcanzó 42 provincias y registró una anomalía térmica de 4,2 grados. Protección Civil señala que el 71,4% de los grandes incendios forestales de aquel año se produjeron durante episodios de ola de calor.

No es una excusa.

Es parte imprescindible de la explicación.


¿Y qué ocurrió con los medios de la Junta? Diez años de INFOCAL bajo la lupa

Aquí aparece probablemente la parte políticamente más interesante del análisis.

Porque afirmar que Castilla y León mantiene hoy el mismo operativo contra incendios que hace diez años no sería cierto.

Ha cambiado.

Y de forma considerable.

Año Profesionales Medios aéreos Cuadrillas Autobombas / vehículos Maquinaria pesada Modelo
2016 4.235 31 185 199 25-26 Máximo despliegue estival
2018 4.369 31 202 305 28 Alto riesgo julio-septiembre
2022 4.540 33 773 medios terrestres totales Servicio básico anual; máximo estival
2025 4.720 33 con base en CyL 210 391 32 Contratos más largos, cuadrillas nocturnas
2026 5.075 35 220 365 40 Mayor anualización, drones y PMA

Las categorías empleadas por la Junta han cambiado con los años, por lo que determinadas cifras no son perfectamente comparables entre campañas. Por ejemplo, en unos ejercicios se contabilizan exclusivamente autobombas y en otros se agrupan vehículos terrestres.

En términos de personal, la evolución es clara.

Se ha pasado de 4.235 efectivos en 2016 a 5.075 en 2026.

Son 840 profesionales más, aproximadamente un 20% de incremento en una década.

Pero el verdadero cambio no está únicamente en el número.

Está en cuánto tiempo trabajan, qué tareas realizan fuera del verano y qué capacidad existe para actuar durante todo el año.

fuego puercas vegalatrave losacio_261
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2022 también fue el año que cambió INFOCAL

Durante años Castilla y León mantuvo un operativo básico permanente, pero concentraba su máxima capacidad durante los meses centrales del verano.

En 2018, el entonces consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, defendía que mantener exactamente el mismo dispositivo máximo durante los doce meses sería “absurdo y un despilfarro”.

La frase ha sido utilizada posteriormente de forma política muchas veces, pero merece reproducirse con contexto: en aquella misma entrevista defendía que debía existir una base suficiente durante todo el año y reconocía que los periodos de contratación tenían que aumentar.

Después llegó 2022.

Y la propia Junta reconoce que los incendios especialmente virulentos de aquel verano impulsaron la negociación de un nuevo modelo mediante el Diálogo Social. El acuerdo para 2023-2025 incrementó los periodos de trabajo, reforzó contratación, formación y seguridad e introdujo progresivamente una mayor actividad preventiva durante todo el año.

A partir de 2025 determinadas categorías pasaron a tener contratos durante los doce meses, permitiendo que los trabajadores que apagan fuego en verano participen también en trabajos preventivos durante el invierno.

También llegaron nuevos vehículos, autobombas de doble cabina, refuerzo de centros de mando y nuevas fórmulas de intervención.


De 65 a más de 123 millones de euros

La evolución presupuestaria confirma el cambio.

El coste operativo del dispositivo se situaba en torno a 65 millones de euros en 2022.

Para 2025 superaba los 123 millones.

Prácticamente el doble en tres años.

La Junta incorporó además inversiones en instalaciones para el personal, modernización de centros de mando y herramientas tecnológicas como INFORCYL.

Para 2026, la presentación del nuevo dispositivo habló ya de alrededor de 150 millones de euros, 5.075 profesionales, 35 medios aéreos, 220 cuadrillas, 40 equipos de maquinaria, vehículos de puesto de mando avanzado y drones.

La conclusión objetiva es, por tanto, bastante sencilla:

Hoy hay más medios que hace diez años.

Negarlo sería negar los datos.

Pero hay otra conclusión igualmente importante.

Más medios no han significado menos grandes incendios.


Entonces, ¿ha fracasado el operativo?

Responder con un sí o un no sería demasiado sencillo.

La competencia ordinaria sobre prevención y extinción de incendios forestales corresponde a las comunidades autónomas, mientras el Estado aporta medios de apoyo y recursos extraordinarios cuando son solicitados o necesarios. Por tanto, la Junta tiene una responsabilidad evidente sobre política forestal, prevención y dispositivo INFOCAL.

Pero juzgar su eficacia simplemente dividiendo hectáreas quemadas entre número de bomberos tampoco sería serio.

Un incendio forestal depende de cuándo y dónde se inicia, combustible disponible, continuidad del monte, humedad, temperatura, viento, accesos, simultaneidad de incendios y capacidad de intervención durante los primeros minutos.

El año 2025 lo demuestra.

España contabilizó provisionalmente 63 grandes incendios forestales, frente a una media decenal muy inferior, y estos grandes incendios concentraron 310.108 hectáreas, el 87,42% de toda la superficie forestal quemada durante el año.

Puede existir un operativo mucho mayor y encontrarse frente a incendios que, bajo determinadas condiciones, superen la capacidad de extinción.

Eso no exime de revisar el sistema. Precisamente obliga a hacerlo.


Apagar es importante. Evitar llegar a apagar lo es todavía más

Después de una década de incendios, quizá la principal conclusión sea que el debate público continúa obsesionado con contar helicópteros cuando el problema comienza mucho antes de que el helicóptero despegue. Un profesional del análisis sobre los incendios observó que el presupuesto para la extinción nacional superó los 7.600 millones de euros y comentó que 

Está en el abandono rural.

En montes sin aprovechamiento.

En masas forestales continuas.

En caminos.

En cortafuegos.

En pastoreo.

En ganadería extensiva.

En aprovechamiento de biomasa.

En vigilancia.

En la investigación de incendios intencionados.

En las labores agrícolas realizadas en condiciones extremas.

En la planificación de evacuaciones.

Y también en disponer de profesionales estables, formados, equipados y conocedores del territorio.

La extinción es la última barrera.

Cuando todas las anteriores han fallado, ya estamos corriendo detrás del fuego.


Y queda 2026: Fermoselle todavía no puede entrar en el ranking

Este trabajo cierra estadísticamente el periodo 2016-2025 por una razón.

2026 todavía está en marcha.

El incendio de Fermoselle y Sayago de este verano ha vuelto a dejar una enorme cicatriz sobre Zamora. Algunas estimaciones provisionales recientes han situado su superficie afectada por encima de las 11.000 hectáreas, pero todavía no existe un dato definitivo y homogéneo del MITECO de superficie forestal que permita compararlo limpiamente con los incendios del ranking.

Meterlo ahora en una clasificación y colocarlo en un puesto concreto sería periodísticamente precipitado.

Cuando exista el dato definitivo habrá que hacerlo.

Y quizá entonces vuelva a cambiar este doloroso Top 10.


Zamora, laboratorio del fuego

Los números dibujan una realidad difícil de asumir.

En apenas una década Zamora ha sufrido Sierra de la Culebra, Losacio, Molezuelas, Porto, Gallegos del Río, Fermoselle, Pino del Oro, Hermisende o Figueruela.

Hemos visto morir personas.

Hemos evacuado pueblos enteros.

Hemos perdido montes, explotaciones, colmenas, pastos, negocios y parte de un patrimonio natural que necesitará décadas para volver a parecerse a lo que fue.

También se han movilizado decenas de millones de euros y el operativo autonómico ha evolucionado sustancialmente.

Eso debe reconocerse.

Pero quizá la pregunta que Zamora necesita hacer después de diez años no sea únicamente cuántos medios tenemos ahora para apagar los incendios.

La pregunta debería ser otra:

¿qué estamos haciendo durante los once meses anteriores para que esos incendios no alcancen dimensiones imposibles de apagar?

Porque cuatro incendios vinculados a Zamora entre los diez mayores de España en una década no pueden convertirse en una estadística normal.

Y mucho menos en una estadística a la que terminemos acostumbrándonos.

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