La justicia pone fin al conflicto del Hotel Convento I de Coreses con el despido colectivo de sus trabajadores

La resolución judicial pone fin a la incertidumbre laboral de los trabajadores vinculados a la empresa Lormanf 97 Z SL
hotel convnto I Coreses. imagen booking
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El Juzgado de lo Mercantil de Zamora ha acordado el despido de los trabajadores vinculados a la empresa Lormanf 97 Z SL, sociedad relacionada con la gestión del Hotel Convento I de Coreses. La decisión judicial llega tras varios meses de incertidumbre para la plantilla, marcada por el cierre del establecimiento, la falta de actividad y los retrasos en el pago de los salarios.

Según han explicado, la jueza ha adoptado esta medida dentro del procedimiento concursal que atraviesa la empresa. Como consecuencia directa de esta resolución, los trabajadores han sido dados de baja oficialmente con fecha 27 de febrero, lo que les permite desde ahora solicitar las prestaciones por desempleo o incorporarse a nuevos puestos de trabajo.

Una vez que la resolución judicial sea firme, la administración concursal entregará a los trabajadores los certificados necesarios para reclamar el dinero que la empresa les debe. Entre esas cantidades se incluyen indemnizaciones por despido, salarios atrasados y otros pagos pendientes, que en muchos casos deberán tramitarse a través del Fondo de Garantía Salarial (FOGASA)

Los propios trabajadores consideran que la decisión del juzgado permite al menos desbloquear su situación laboral tras meses sin ingresos y sin una solución clara.

La situación de la plantilla ya había sido denunciada públicamente semanas atrás. Los representantes de los trabajadores de Lormanf 97 SL, empresa gestora del Hotel El Convento de Coreses, habían trasladado la difícil realidad que atravesaban tras el cierre del establecimiento y la comunicación del concurso de acreedores.

Según explicaron entonces, el 30 de abril de 2025 la empresa informó a la plantilla de su intención de solicitar el concurso de acreedores. Aquella comunicación supuso en la práctica el cierre del hotel y el inicio de un periodo de impagos que se fue prolongando con el paso de los meses.

Durante ese tiempo, los empleados denunciaron que se encontraban sin percibir sus salarios mientras la actividad del establecimiento permanecía paralizada, una situación que generó graves dificultades económicas y personales para muchos de ellos. La representación de los trabajadores llegó a afirmar que la plantilla se había convertido en “un activo que se financia con nuestros salarios impagados”, reflejando así el desgaste acumulado tras meses de incertidumbre laboral.

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