El gesto va mucho más allá de una lona: supone que un equipo de Gobierno se posicione públicamente junto a sus vecinos y mantenga el compromiso adquirido meses atrás
Coreses ha decidido hablar alto y claro: “NO al BIOGÁS”. Y esta vez el mensaje no está colocado únicamente en una vivienda, en una explotación agrícola o en la pancarta de una plataforma vecinal. Está en la fachada del propio Ayuntamiento.
El gesto puede parecer sencillo. No lo es.
Este martes, 11 de agosto, el Ayuntamiento de Coreses ha colocado una pancarta mostrando públicamente su rechazo a las plantas de biogás proyectadas en el término municipal, dos iniciativas que, según denuncia la Asociación Coresana, afectarían directamente al municipio y a su núcleo urbano.
Y hay que reconocerlo: hace falta valentía política para posicionarse.
Porque gobernar no consiste únicamente en cortar cintas, organizar fiestas, presentar inversiones o hacerse fotografías cuando llegan buenas noticias. Gobernar también significa ponerse delante cuando una parte importante de los vecinos considera amenazada su calidad de vida. Significa escuchar, estudiar, decidir y, llegado el momento, decir no.
La palabra dada también cuenta en política
La Asociación Coresana ha celebrado públicamente la decisión y recuerda un momento especialmente importante. El pasado mes de abril, durante una reunión informativa organizada por la Federación Zamora en Pie, el alcalde trasladó su postura respecto a estos proyectos.
Meses después, aquella palabra continúa teniendo consecuencias.
Y eso, independientemente de siglas y colores políticos, merece ser reconocido.
Cuando desde los medios exigimos a los políticos que cumplan lo prometido, también debemos contar cuando lo hacen.
El Ayuntamiento y su alcalde han decidido colocarse del lado de la postura defendida por numerosos vecinos. La pancarta instalada en la Casa Consistorial convierte esa posición en algo imposible de esconder: Coreses rechaza los proyectos de biogás tal y como están planteados.
No se trata de demonizar el biogás
Conviene introducir aquí una diferencia fundamental.
El debate no debería reducirse a estar a favor o en contra del biogás como tecnología. La valorización de residuos y la producción de energía renovable pueden tener su espacio dentro de una estrategia energética y de economía circular.
El problema comienza cuando la ubicación, las dimensiones, el tránsito de vehículos, los residuos que deben gestionarse, los olores, el impacto ambiental o la cercanía a los pueblos generan dudas razonables entre quienes tendrán que convivir diariamente con estas instalaciones.
No todo vale simplemente porque lleve delante la etiqueta de “verde”.
El desarrollo rural tampoco puede convertirse en una puerta abierta para colocar en nuestros pueblos aquello que difícilmente encontraría acomodo junto a grandes núcleos de población.
Zamora necesita industria. Muchísima.
Necesita empresas, puestos de trabajo, inversiones y oportunidades capaces de fijar población. Pero necesita también proyectos compatibles con el territorio y con quienes viven en él.
Una cosa no debería excluir la otra.
Primero escuchar a quienes viven allí
Coreses está demostrando además algo que debería resultar absolutamente normal: antes de transformar durante décadas un territorio hay que escuchar a quienes lo habitan.
Los vecinos no pueden enterarse de los grandes proyectos cuando prácticamente todo está decidido. Tampoco deberían convertirse automáticamente en enemigos del progreso simplemente por preguntar qué se pretende construir junto a sus casas.
Preguntar por olores, tráfico pesado, captaciones de agua, gestión de residuos, digestatos, emisiones, distancias o posibles afecciones ambientales no convierte a nadie en retrógrado.
Lo convierte en ciudadano.
Y las administraciones están precisamente para responder a esas preguntas.
Coreses marca un camino
Lo sucedido tiene además importancia provincial porque Coreses no es un caso aislado. La proliferación de proyectos relacionados con el biogás ha abierto un intenso debate en distintos municipios zamoranos, donde plataformas y vecinos reclaman mayor información, garantías y capacidad para decidir sobre el modelo de desarrollo que quieren para sus pueblos.
Por eso la imagen de la pancarta sobre la fachada del Ayuntamiento tiene una enorme carga simbólica.
No sabemos todavía cuál será el desenlace administrativo de los proyectos previstos para Coreses. Eso lo determinarán los procedimientos, informes y decisiones que correspondan. Sería irresponsable anticiparlo.
Pero hoy sí sabemos algo.
El alcalde ha elegido posicionarse.
Ha decidido escuchar a una parte muy significativa de su pueblo y mantener públicamente la palabra dada.
Y desde Zamora News, donde tantas veces criticamos la distancia entre las instituciones y la calle, creemos que también corresponde reconocer estos comportamientos.
Porque seguramente sea mucho más cómodo ponerse de perfil.
Más sencillo esperar.
Más rentable políticamente intentar quedar bien con todos.
Pero hay ocasiones en las que un alcalde tiene que decidir qué pueblo quiere dejar después de su mandato.
Coreses ha colgado una pancarta en su Ayuntamiento. Pero detrás de esas cuatro palabras —“COReses NO al BIOGÁS”— hay algo bastante más importante: un pueblo que quiere decidir sobre su futuro y un alcalde que, al menos en esta batalla, ha decidido caminar junto a sus vecinos.
Y cumplir la palabra dada, en estos tiempos, también debería ser noticia.