Ni trucos ni secretos, Jandro convirtió Zamora en una fiesta de risas y magia

El televisivo mago conquistó al público zamorano con un show repleto de humor, participación y magia
Jandro Ramos Carrión de Zamora _14
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Zamora hizo un paréntesis este sábado entre el bullicio del fin de semana, las actividades culturales y el ambiente en las calles para detenerse durante noventa minutos a lo más importante, reír. Y buena parte de la culpa la tuvo Jandro, que convirtió el Teatro Ramos Carrión en un espacio de carcajadas, sorpresa y magia para con el público.

El televisivo ilusionista, Campeón de España de Magia Cómica y ganador en varias ocasiones del prestigioso premio Fool Us de Las Vegas, aterrizó en Zamora con un espectáculo en el que mezcló algunos de sus números más conocidos con improvisación, cercanía y mucho humor. Un show pensado, como él mismo explicó durante la actuación, “como un show para el público”.

Durante cerca de hora y media, zamoranos y visitantes disfrutaron de un espectáculo donde la magia no solo estaba en los trucos, sino también en la manera de conectar con los asistentes. La participación del público fue constante y uno de los momentos más entrañables de la noche llegó con Rafa, un niño que terminó subiéndose al escenario para protagonizar junto a Jandro uno de los juegos más aplaudidos del espectáculo.

En torno a un truco donde la honestidad era la clave, el pequeño dejó una de las frases de la noche cuando, totalmente sorprendido, aseguró entre risas que aquello “no era un juego, era magia”. Una espontaneidad que terminó de ganarse a un público ya entregado desde los primeros minutos.

El espectáculo avanzó entre referencias imposibles, libros, bromas inesperadas y situaciones surrealistas. Porque si algo consiguió Jandro en Zamora fue precisamente eso, que el público pasara de la risa a la incredulidad en cuestión de segundos.

Conocido por su larga trayectoria televisiva, especialmente tras quince años en programas como El Hormiguero, Jandro mantiene intacta esa capacidad de sorprender. 

El Ramos Carrión respondió con un teatro entregado y numerosas ovaciones a un espectáculo que dejó claro que Zamora también sabe parar, aunque solo sea durante noventa minutos, para dejarse llevar por la magia y las carcajadas.

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