lunes. 04.03.2024
imagen de archivo gallinas
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El sector cárnico avícola alza su voz y se une al malestar que recorre el campo europeo, demandando a las instituciones de Bruselas una mayor atención y compromiso con su estabilidad y viabilidad a largo plazo.

La Asociación Interprofesional Española de Carne Avícola (Avianza) ha expresado su preocupación y reivindicado la necesidad urgente de que las normativas europeas se ajusten a la realidad del sector agroalimentario en cada país. En un comunicado reciente, la asociación ha destacado la importancia de no imponer normativas que perjudiquen a los agricultores y ganaderos, quienes enfrentan desafíos significativos en un entorno cada vez más competitivo.

Avianza ha hecho hincapié en que las políticas comunitarias relacionadas con el bienestar animal deben tener en cuenta las particularidades de cada sector, evitando imposiciones que afecten negativamente a la rentabilidad y la viabilidad de las granjas avícolas. Señalan que, si estas normativas no se ajustan a la realidad del terreno, podrían llevar al sector a una crisis sin precedentes, comprometiendo su capacidad para mantenerse económicamente viable.

Entre las preocupaciones del sector avícola se encuentra el impacto de medidas como la reducción drástica del espacio disponible en las granjas, la necesidad de realizar inversiones millonarias en nuevas instalaciones y el aumento de los costos de producción hasta niveles insostenibles. Estas medidas podrían tener consecuencias graves, como el triplicar el precio del pollo entero, afectando tanto a los productores como a los consumidores.

En este contexto, Avianza hace un llamamiento a todas las partes involucradas para trabajar juntos en la búsqueda de soluciones equilibradas que garanticen la sostenibilidad del sector agroalimentario y protejan los intereses de los ciudadanos europeos. Es fundamental, según la asociación, contar con la participación y la visión de todos los actores para encontrar soluciones que promuevan un sistema alimentario europeo más justo y resiliente.

El sector cárnico avícola alza su voz y se une al malestar que recorre el campo