Una revisión científica publicada en la revista Nicotine & Tobacco Research concluye que la nicotina es la principal responsable de la dependencia al tabaco, aunque no de la mayor parte de las enfermedades asociadas al tabaquismo. Según los investigadores, el verdadero origen del daño para la salud se encuentra en las miles de sustancias tóxicas que se generan durante la combustión del tabaco.
El trabajo analiza décadas de evidencia científica sobre los efectos de la nicotina en el organismo y su relación con patologías como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades respiratorias. Los autores sostienen que, si bien la nicotina desempeña un papel fundamental en la adicción, no explica por sí sola el elevado riesgo de desarrollar estas enfermedades.
La revisión recuerda que la nicotina actúa sobre los receptores nicotínicos del cerebro, favoreciendo la liberación de dopamina y reforzando el deseo de seguir consumiendo tabaco. Esta dependencia es uno de los principales obstáculos para abandonar el hábito de fumar.
Sin embargo, el estudio señala que al encender un cigarrillo se producen más de 7.000 compuestos químicos, entre ellos numerosas sustancias cancerígenas como el alquitrán, el benceno, el formaldehído o el monóxido de carbono. Son estos componentes los que están directamente relacionados con el aumento del riesgo de padecer cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), infartos o ictus.
Los investigadores insisten en que diferenciar los efectos de la nicotina de los provocados por el humo del tabaco no significa considerar esta sustancia como inocua. La revisión advierte de que la nicotina puede incrementar de forma temporal la frecuencia cardíaca y la presión arterial, además de mantener la dependencia. También alerta sobre sus posibles efectos durante el embarazo y en el desarrollo cerebral de los adolescentes, por lo que recomienda que las personas que no consumen tabaco no comiencen a utilizar productos que contengan nicotina.