lunes 6/12/21
Iglesia del Poblado de Castro

Desolación es la palabra que mejor define la sensación que experimenta el visitante cuando recala en el antiguo poblado de Castro de Alcañices. La belleza del paraje natural contrasta con un paisaje urbano que recuerda a una "zona de guerra".

Todo está completamente demolido. Paredes destruidas a martillazos, cristales rotos, muebles de cocinas y de cuartos de baño destrozados a base de golpes y suciedad por todas partes.

Tampoco se ha librado del vandalismo la iglesia, reconvertida en un feo mural de pintadas y garabatos. La hornacina que antes ocupaba la imagen de la Virgen, robada junto a la campana tras el desmantelamiento del poblado por parte Iberdrola, aparece ahora decorada con la pintada de una calabaza, símbolo de la desfachatez de unos vándalos que han dejado a su paso un panorama de devastación.

El poblado de Castro fue levantado en el año 1952 ante la construcción del salto eléctrico por parte de Iberduero, hoy Iberdrola. Era un pueblo en toda regla, con escuela, bar, piscina, frontón... todo lo necesario para dar servicio a la familia de los ingenieros y del resto de trabajadores de la central. Hasta contaba con un puesto de la Guardia Civil.

Ahora, esos 6.000 metros cuadrados construidos en varios edificios, están a la venta desde 2017. Su propietario P. Fraga marcó un precio inicial de 1,7 millones de euros. No logró su propósito y curiosamente, dos años después, en 2019, volvió a intentarlo, pero esta vez el precio de venta se había elevado a 6,2 millones de euros. La cifra venía precedida del interés de árabes y rusos por comprar el poblado para reconvertirlo en un complejo turístico.

No en vano, el poblado de Castro está construido en pleno parque natural de los Arribes, a orillas del salto de Castro y de la presa, que vierte sus aguas al Duero hispano-luso que aprovecha el salto hidroeléctrico de Miranda do Douro. El acuerdo de venta no cuajó y las instalaciones siguen ahí, a la espera de que alguien cambie el paisaje de desolación por un proyecto con futuro.

Las edificaciones siguen en pie con la belleza que da su construcción con piedra, pero el abandono y los vándalos han convertido este patrimonio rural en una "zona de guerra" donde los "saqueos" son y serán el pan de cada día.

GALERÍA DE IMÁGENES El poblado de Castro, saqueado

 

El poblado de Castro de Alcañices, otro patrimonio rural saqueado
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