Durante los días de la Semana Santa, la presencia de estas imágenes en la fachada servía como símbolo del protagonismo de las hermandades en la tradición zamorana, acompañando a miles de visitantes y vecinos que se volcaron con las procesiones y actividades culturales.
La Semana Santa de este año se caracterizó por plena ocupación en hostelería, intenso tránsito en el comercio local y una participación ciudadana destacada, consolidando a Zamora como uno de los destinos culturales más relevantes de Castilla y León.
La ciudad regresa así a su rutina tras días de intensa actividad, con calles y plazas que todavía conservan el eco de una Semana Santa especialmente viva, mientras se prepara la próxima cita con la cultura y la historia local.