Vídeo: El San Antón más generoso que se recuerda en Granja de Moreruela

La tradicional subasta alcanza cifras poco habituales y confirma la vigencia de una costumbre que se apaga en muchos pueblos de Tierra de Campos
El alcalde en la subasta de San Antón de Granja de Moreruela
photo_camera El alcalde en la subasta de San Antón de Granja de Moreruela

La festividad de San Antón volvió a reunir el sábado a Granja de Moreruela en torno a una de esas tradiciones que, con el paso de los años, se han ido diluyendo en muchos pueblos de la comarca, pero que aquí sigue viva y, además, con una generosidad que no se recordaba en décadas.

Desde primera hora, la iglesia parroquial se convirtió en el epicentro de la celebración. Durante la misa, los vecinos fueron depositando a los pies de la imagen de San Antonio los productos que, minutos después, saldrían a subasta: bollos, uvas, pastelería, vino o chorizo. Una estampa que, por sí sola, explica la profundidad de una costumbre heredada y compartida.

Tras el oficio religioso, la jornada continuó con la procesión en honor al santo, arropada por numerosos vecinos y emigrantes. El hecho de que la festividad cayera en sábado propició una notable afluencia de personas, muchas de ellas regresadas desde sus lugares de residencia habitual para no perderse una de las celebraciones más arraigadas del calendario local.

Llegó después uno de los momentos más esperados: la subasta. Con el alcalde, Juan Carro, al frente de la puja, San Antón "se mostró" este año "especialmente generoso". Los precios alcanzados sorprendieron incluso a los más veteranos: bollos adjudicados por 75 y hasta 100 euros, dos racimos subastados por 50 euros y una clara protagonista, la bollería y pastelería, que se convirtió en el producto estrella de la mañana.

Todo lo recaudado, como marca la tradición, irá destinado a la iglesia parroquial. Un aspecto que el párroco quiso contextualizar durante la misa, informando a los feligreses del estado de las cuentas: 7.000 euros de ingresos, 3.186 euros de gastos y un depósito actual que ronda los 13.000 euros, reflejo también del compromiso colectivo con el mantenimiento de la Iglesia de San Juan Bautista.

Más allá de las cifras, la celebración dejó la sensación de haber vivido un San Antón especial, de los que se recuerdan y se cuentan. Una jornada en la que Granja de Moreruela volvió a demostrar que las tradiciones no solo se conservan repitiéndolas, sino dotándolas de sentido, participación y una generosidad que este año fue extraordinaria.

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