Castilla y León refuerza la conservación del urogallo cantábrico con Francia hasta 2028

 El acuerdo internacional impulsa la cría en cautividad, la mejora genética y nuevas acciones de divulgación científica para garantizar el futuro de la especie en la Cordillera Cantábrica
Reunión con Francia conservación urogallo
photo_camera Reunión con Francia conservación urogallo

Las administraciones de España y Francia han acordado dar continuidad al protocolo de colaboración técnica para la conservación del urogallo cantábrico, una de las especies más amenazadas de la Cordillera Cantábrica. El nuevo marco de trabajo se prolongará hasta 2028 e incluirá refuerzo de las acciones científicas, de cría en cautividad y de divulgación ambiental.

Durante una jornada técnica celebrada en Toulouse, la directora regional de Medio Ambiente, Planificación y Vivienda de Occitania expuso la continuidad de este acuerdo conjunto con el Ministerio para la Transición Ecológica y la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León. En el encuentro participaron también organismos como la Oficina Nacional de Bosques de Francia, la Oficina Francesa de la Biodiversidad y representantes de las federaciones de caza de Haute-Garonne y Hautes-Pyrénées.

El trabajo conjunto entre las tres administraciones implicadas ha sido destacado como un elemento clave en los avances logrados en los últimos años dentro del programa de conservación de esta especie, donde la coordinación técnica y científica ha permitido consolidar resultados positivos.

Uno de los ejes centrales del acuerdo es el centro de cría en cautividad de Valsemana, en la provincia de León, considerado una infraestructura estratégica dentro del programa. En este espacio, gestionado por la Junta de Castilla y León, se trabaja en la reproducción controlada de ejemplares procedentes tanto de la Cordillera Cantábrica como del Pirineo francés, con el objetivo de aumentar la variabilidad genética y favorecer la viabilidad futura de la especie en libertad.

Los datos recogidos en los últimos años reflejan la evolución del proyecto. En el centro se han recibido 22 huevos procedentes de Francia en tres años, con una tasa de eclosión cercana al 90 % y una supervivencia del 60 %, lo que ha permitido consolidar un grupo reproductor estable. En la campaña de cría de 2025, la primera con cruces entre poblaciones pirenaicas y cantábricas, se obtuvieron 30 huevos, de los que nacieron 28 pollos, con parte de ellos destinados a su liberación en el medio natural y otros incorporados como reproductores.

El nuevo periodo 2026-2028 prevé además el impulso de acciones de divulgación científica y comunicación pública en ambos países, con el fin de acercar a la sociedad los avances del programa y reforzar la sensibilización sobre la situación del urogallo cantábrico.

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