Cerca de un millar de personas acompañaron al mayordomo Ángel García González en una celebración marcada por la emoción, la tradición y una extraordinaria participación popular
La devoción a la Virgen de la Paz, la implicación de todo el pueblo y el esfuerzo realizado por el mayordomo han convertido estas jornadas en un auténtico acontecimiento social y religioso para la comarca. Hasta la localidad llegaron vecinos y familiares procedentes de numerosos municipios, entre ellos Toro, desde donde se desplazaron dos autobuses completos, además de personas llegadas desde Villaescusa, El Maderal, Fuentesaúco, Vallesa y otros muchos puntos de la provincia.
Las fiestas comenzaron el sábado con un ambiente excepcional. Una multitudinaria paellada, la actuación del grupo Alegría Flamenca, las tradicionales vísperas y el concierto de la cantante toresana África Herrero fueron calentando motores para una celebración que fue ganando intensidad con el paso de las horas.
Uno de los aspectos más comentados durante todo el fin de semana fue la espectacular decoración floral de la iglesia de San Andrés y de la imagen de la Virgen de la Paz. No era para menos. Ángel García González, florista de profesión en Toro, no escatimó esfuerzos ni recursos para convertir el templo en un auténtico jardín de color y belleza. Flores exóticas y composiciones cuidadosamente elaboradas engalanaron tanto el altar como la imagen de la patrona, que lució especialmente radiante.
A los actos asistieron numerosas autoridades provinciales y locales, entre ellas el vicepresidente de la Diputación de Zamora, Víctor López, así como los diputados provinciales Maribel Escribano y Juan del Canto. También acudieron representantes municipales de diferentes localidades, entre ellos alcaldes de Fuentesaúco, La Bóveda de Toro, Fuentelapeña y Villaescusa, además de la alcaldesa de El Olmo de la Guareña, Azucena Hernández, la teniente de alcalde Charo, representantes de Vezdemarbán y la concejala del Partido Popular en Toro, Ana Castaño.
La jornada del domingo arrancó a primera hora con una vistosa diana floreada a cargo de la Banda de Música Bendito Cristo de las Tres Caídas de Toro. Sus pasacalles sorprendieron a los vecinos desde primera hora de la mañana, llenando de música y alegría cada rincón del municipio.
Posteriormente tuvo lugar una gran chocolatada ofrecida por el mayordomo antes de que la banda, acompañada por numerosos vecinos, acudiera a recoger a Ángel García González a su domicilio para dirigirse juntos a la celebración de la palabra. Fue uno de los momentos más emotivos de la jornada. Visiblemente emocionado, el mayordomo confesó sentirse profundamente enamorado de la Virgen de la Paz, del pueblo y del cariño que siempre ha recibido de sus vecinos.
"Son personas encantadoras, amantes de sus tradiciones y de su Virgen", destacó durante una intervención que arrancó numerosos aplausos entre los asistentes.
La posterior procesión volvió a demostrar la enorme devoción que despierta la patrona. Muchos vecinos coincidían en señalar que hacía años que no veían a la Virgen de la Paz tan acompañada y arropada por fieles y visitantes.
Tras la procesión llegó otro de los momentos más esperados: la tradicional subasta de los banzos de la Virgen, que este año alcanzó cifras especialmente destacadas, reflejo de la implicación y el cariño de los vecinos hacia su patrona.
La jornada concluyó con un gran refresco ofrecido por el mayordomo. Sobre las mesas no faltaron dulces, pasteles, embutidos ibéricos de Salamanca, empanadas de Toro, vinos de la Denominación de Origen Toro y una amplia variedad de refrescos para compartir una tarde de convivencia que puso el broche de oro a unas fiestas que ya forman parte de la memoria reciente de El Olmo de la Guareña.
Un fin de semana de fe, tradición, hospitalidad y orgullo por las raíces que ha demostrado que los pueblos siguen manteniendo viva su esencia cuando vecinos, emigrantes y visitantes se unen alrededor de una misma devoción: la Virgen de la Paz.