Castilla y León impulsa la recuperación del lince ibérico en Palencia con nuevas sueltas

La Junta introduce dos ejemplares en Astudillo y avanza en un programa que prevé liberar al menos once linces en 2026
Suelta de linces
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La Junta de Castilla y León continúa impulsando la recuperación del lince ibérico con una nueva suelta de ejemplares en la provincia de Palencia. El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, ha asistido a la introducción de dos nuevos linces en el cercón de presuelta de Astudillo, en una actuación clave dentro de la estrategia de reintroducción de esta especie en la Comunidad.

Los ejemplares liberados, Wilton —un macho procedente del centro de cría de La Olivilla (Andalucía)— y Wapa —una hembra trasladada con la colaboración de la Junta de Andalucía— iniciarán ahora su fase de adaptación previa a la liberación definitiva en el medio natural. Esta intervención se suma a las realizadas en los últimos días, con otros cuatro linces ya introducidos en distintos cercados de presuelta dentro del área de reintroducción.

El programa mantiene así su calendario para 2026, con la previsión de liberar al menos once ejemplares, procedentes en su mayoría de centros de cría en cautividad, además de traslocaciones desde otras comunidades autónomas como Castilla-La Mancha, en un contexto de cooperación institucional para garantizar la viabilidad de la especie.

Los resultados obtenidos hasta ahora reflejan una evolución positiva del proyecto. En 2025 se liberaron once linces, de los cuales solo uno no se asentó en el territorio, un dato muy por debajo de la media habitual en este tipo de programas. A ello se suma un respaldo social cercano al 95% y una implicación directa del territorio, con más del 70% de la superficie bajo acuerdos de gestión.

Suelta de un lince
Suelta de un lince

En paralelo, el seguimiento técnico apunta a la posible reproducción en libertad, ya que dos de las hembras liberadas en 2025 podrían estar en avanzado estado de gestación, lo que supondría un hito en la consolidación del proyecto en la zona. No obstante, los responsables insisten en la prudencia, dado el riesgo que existe en partos de ejemplares primerizos.

La tasa de supervivencia se sitúa en torno al 55%, dentro de los parámetros habituales en las primeras fases de reintroducción, aunque persisten amenazas como los atropellos en vías de comunicación, principal causa de mortalidad detectada. Para reducir estos riesgos, la Junta ejecuta actualmente vallados en carreteras autonómicas con una inversión superior al millón de euros.

Además, el proyecto incorpora medidas de mejora del hábitat, como la instalación de bebederos y refugios, así como actuaciones preventivas y programas de educación ambiental dirigidos a centros escolares, con el objetivo de reforzar la implicación social en la conservación de la especie.

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