El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, se ha reunido con el presidente de la Federación de Caza de Castilla y León, Santiago Iturmendi, y con los delegados provinciales de la organización para analizar la situación actual del sector y avanzar en nuevas líneas de colaboración entre la Administración autonómica y el colectivo cinegético.
Durante el encuentro, el consejero defendió el papel que desempeñan los cazadores en la conservación y gestión del medio rural, subrayando que su labor resulta esencial para controlar las poblaciones de especies como el jabalí, el ciervo, el corzo, el conejo o determinadas aves, cuya proliferación provoca importantes daños en explotaciones agrícolas y ganaderas, además de incrementar el riesgo de accidentes de tráfico.
Entre las principales novedades anunciadas destaca la decisión de mantener el actual sistema de precinto digital junto con la modalidad manual, con el objetivo de evitar que la brecha digital suponga un obstáculo para los cazadores y garantizar que todos puedan desarrollar su actividad con normalidad.
La Consejería también plantea flexibilizar los cupos de captura previstos en los planes cinegéticos cuando las circunstancias lo aconsejen, agilizar la tramitación administrativa relacionada con la gestión de los cotos y acelerar las autorizaciones para realizar controles poblacionales cuando sean necesarios, especialmente en actuaciones preventivas.
Además, el departamento autonómico impulsará las figuras del coto colaborador y del cazador colaborador, concebidas para reforzar la cooperación entre la Administración y el sector en la gestión sostenible de la fauna silvestre.
Otro de los asuntos abordados fue la situación de especies como la tórtola europea y la codorniz. El consejero reiteró el respaldo de la Junta al mantenimiento de su aprovechamiento cinegético, siempre bajo criterios técnicos y científicos y dentro de un modelo de gestión sostenible, defendiendo esta postura ante el Gobierno de España y las instituciones europeas.
La reunión también puso el foco en la creciente expansión de especies como el jabalí, el ciervo y el corzo, cuya presencia ya no se limita a las zonas de montaña. Su aumento está provocando daños en cultivos, problemas sanitarios por la posible transmisión de enfermedades como la peste porcina africana o la tuberculosis y un incremento de los siniestros en carretera por la irrupción de fauna salvaje.
En el ámbito de la caza menor, también se analizó el impacto que ocasionan especies como el conejo, la paloma bravía o la paloma torcaz en cultivos de cereal, remolacha y viñedo en diferentes comarcas de Castilla y León.
Como medida adicional, el consejero confirmó que el uso de visores nocturnos para la caza del jabalí estará permitido siempre que cuente con la autorización del titular del coto, una herramienta con la que se pretende mejorar la eficacia en el control de una de las especies que más problemas genera actualmente en el medio rural.