El año 2025 finaliza en España con 3.419.210 trabajadores afiliados al RETA, la cifra más alta en los últimos seis años. Sin embargo, el último mes del año deja un balance negativo, con 8.291 bajas en diciembre, lo que supone 1.851 más que en el mismo mes de 2024.
En Castilla y León, diciembre también se cierra a la baja, con 775 afiliados menos, dejando el total en 182.198 autónomos.
Todos los sectores sufrieron retrocesos: Agricultura y Ganadería perdió 197 afiliados; Construcción, 192; Comercio, 157; Industria Manufacturera, 65; Transporte, 39; Educación, 32; Hostelería, 28; y Actividades Sanitarias, 17. Solo Actividades Profesionales y Técnicas experimentaron un leve aumento, sumando cinco nuevos afiliados.
El comercio de proximidad, sin embargo, es el sector que más preocupa. Según datos de Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), 13.586 comercios cerraron en 2025, una media de 1.132 cierres cada mes. Solo en diciembre se perdieron 2.347 negocios. Este crecimiento en las bajas interanuales evidencia que la tendencia negativa no solo persiste, sino que se intensifica.
Desde UPTA, su presidente Eduardo Abad alerta: “El pequeño comercio vive una emergencia estructural. El aumento de costes, la presión fiscal, la competencia desigual y la falta de políticas de apoyo están provocando cierres constantes que afectan a la economía local y al empleo de proximidad”.
Aunque 2025 ha sido un buen año de crecimiento general para los autónomos, Abad recuerda que cerca de medio millón de ellos malviven con ingresos inferiores a 700 euros mensuales, un dato que refleja la precariedad del colectivo.
UPTA advierte que, si no se implementan medidas urgentes de apoyo y modernización, en 2026 podrían perderse nuevamente más de 12.000 comercios, con un impacto directo en barrios y municipios. “El objetivo no puede ser solo aumentar el número de altas”, insiste Abad, “sino garantizar autónomos de calidad, capaces de generar ingresos suficientes para vivir dignamente”.
El cierre masivo de pequeños negocios amenaza con vaciar el tejido comercial del país, y desde UPTA llaman a la acción inmediata para frenar esta sangría que pone en riesgo la cohesión social y el empleo de proximidad.