lunes 24/1/22
Roberto Aguirre en un partido en el Ruta de la Plata.

No sé si todos o algunos de vosotros, al menos, pudisteis apreciar el espectáculo del sábado pasado. Y no, no me refiero al espectáculo deportivo del Real Oviedo S.A.D. y el Zamora C.F. (que tampoco existió con un 0-0 y sin apenas ocasiones). Sino al espectáculo que el señor colegiado brindó a los que pudimos ver el partido y una parte de la "afición" azulona.

Es evidente que los socios del Zamora C.F. no van al Ruta de la Plata a ver un fútbol espectáculo, pero lo que sí que es evidente es que a lo que no van es a ver este cúmulo de despropósitos. Gente que por el simple hecho de "pertenecer" a un equipo que ha estado en primera se creen con la razón absoluta y, lo que es más, a expandirla a fuego y sangre por lo que insultan a jugadores que pertenecen a la plantilla rojiblanca en la cuenta oficial de twitter del Zamora Club de Fútbol y a los propios aficionados.

Primero, me gustaría recalcar que estos son una mínima parte y que, ni mucho menos, representan a este gran club que es por, presupuesto, plantilla e historia, uno de los más grandes de esta categoría y una afición que, ayer en el Reino de León, demostró lo que es el Real Oviedo.

Segundo, quisiera abrir los ojos a todos aquellos que por apoyar al mismo equipo ven con ojos diferentes lo que tienen en casa. Es cierto que la comunidad zamorana ha recibido insultos pero todos miran a Cervero y su "guarrería de no devolver el balón" como el inicio de las hostilidades, como si las dos amarillas a Di Biase o que a Imanol no le apeteciera tirar el balón fuera no hubieran sido el inicio del despropósito arbitral y las hostilidades entre aficiones.

Todo esto no apoya al fútbol y, como siempre, gente que se piensa con la razón absoluta y, es más, con poder y legitimidad para hacerlo desprecian y menosprecian al rival.

Pero, lo que es peor, no olvidemos a los árbitros. Allá donde se vaya se podrá ver que todos estos "señores" colegiados se piensan mejor que todos los demás. Y ya no es sólo que piensen que tienen esta susodicha razón absoluta, sino que presumen y desprecian a los jugadores por el simple hecho del poder arbitrario que la federación les otorga.

Debe ser que el fútbol es machista. El que tiene el pito manda y desprecia a la familia que pertenece.

Ab prepotente
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