La Feria del Libro de Benavente debería cambiar de fecha y de ubicación. Esa es la propuesta que lanza Zamora Decide tras la celebración de la edición de 2026, que la formación considera perjudicada por las altas temperaturas y por un emplazamiento que, a su juicio, no favorece ni la participación ni la conexión con la actividad comercial de la ciudad.
La organización reclama que el evento deje de celebrarse en los meses de mayor calor y apuesta por trasladarlo a mayo o junio, una época en la que tradicionalmente se desarrollan este tipo de ferias y que, además, permitiría situarla entre dos de las grandes citas del calendario benaventano: La Veguilla y el Toro Enmaromado.
Pero la propuesta va más allá del calendario.
Una Feria del Libro «encajonada y apartada»
Zamora Decide considera que la Feria del Libro dispone de un programa trabajado y con actividades que podrían tener una mayor repercusión, pero entiende que la fecha y el lugar elegidos terminan condicionando su desarrollo.
La formación sostiene que celebrarla en el periodo de mayor calor y en una zona especialmente expuesta a las altas temperaturas transmite, además, la sensación de que el evento queda «encajonado» y apartado de la vida cotidiana de Benavente.
Por ello propone buscar un emplazamiento más céntrico, capaz de favorecer tanto el desarrollo de las actividades culturales como la relación de la feria con el comercio y la hostelería de la ciudad.
La intención sería que la Feria del Libro dejara de ser únicamente una cita cultural aislada y pudiera convertirse en un acontecimiento integrado en la actividad del centro de Benavente.
Entre La Veguilla y el Toro Enmaromado
La alternativa temporal que plantea Zamora Decide tiene también una lectura estratégica.
La formación propone celebrar la Feria del Libro durante mayo o junio, de manera que ocupe un espacio propio entre dos acontecimientos que ya forman parte del calendario festivo de Benavente: La Veguilla y el Toro Enmaromado.
La idea es aprovechar así un periodo de mayor actividad en la ciudad y unas condiciones meteorológicas más favorables para un evento que tiene buena parte de sus actividades en el exterior.
Desde Zamora Decide consideran que un cambio de fechas podría contribuir a darle mayor visibilidad y participación, evitando además las jornadas de calor extremo que pueden disuadir a vecinos y visitantes de acercarse a las actividades.
Críticas a la Feria de Abril
La formación vincula también su propuesta con el actual calendario de ferias de Benavente y pone el foco especialmente en la Feria de Abril.
Zamora Decide considera que la Feria del Libro ha quedado relegada frente a este acontecimiento y cuestiona que una ciudad como Benavente tenga que importar modelos festivos de otras zonas cuando dispone de una identidad propia que, a su juicio, podría convertirse en el eje de su calendario ferial.
La formación considera además que la Feria de Abril funciona actualmente «a medio gas» después de la retirada de parte de sus actividades.
Su propuesta pasa por resignificar las ferias de Benavente y hacer que tengan una relación más directa con la ciudad y con su comarca.
Queso, vino, miel, setas y cordero frente a ferias importadas
Zamora Decide plantea que las ferias que se organicen en Benavente deberían estar vinculadas a los productos propios de la comarca y de la provincia.
Entre ellos cita el cordero, el queso, el vino, la miel y las setas, además de otros productos vinculados a la actividad agroalimentaria y económica de la zona.
El objetivo sería convertir estas ferias en una herramienta de promoción del comercio, la gastronomía, la producción local y el territorio, en lugar de reproducir modelos festivos que ya existen en otras ciudades.
«No necesitamos parecernos a nadie cuando Benavente y su comarca ya tienen mucho que ofrecer», sostiene la formación.
La historia de Benavente como argumento
La propuesta incorpora además un componente histórico.
Zamora Decide reivindica el patrimonio de Benavente y recuerda que en la ciudad se celebraron Cortes del Reino de León en 1202 y 1228, acontecimientos que la formación considera fundamentales para reivindicar el papel histórico de Benavente.
En este sentido, recuerda que estas Cortes han sido consideradas entre los primeros precedentes de representación política con participación de los distintos estamentos sociales.
Para Zamora Decide, ese patrimonio histórico debería tener también un papel en la programación cultural y ferial de la ciudad.
La formación defiende así un modelo basado en la propia identidad de Benavente: sus productos, su historia, su cultura y su posición como centro comercial y de servicios de una amplia comarca.
La propuesta de cambio de la Feria del Libro se convierte, por tanto, en una reclamación más amplia: revisar el calendario de ferias de Benavente para que los acontecimientos culturales, gastronómicos y comerciales tengan mayor conexión con la ciudad y con aquello que la diferencia del resto.