Hay canciones que sobreviven a quienes las escribieron. "Un ramito de violetas", "Mi querida España", "'Dama, dama" o "Andar" siguen formando parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Detrás de todas ellas estaba Cecilia, una de las voces más singulares de la canción de autor española, cuya vida se apagó hace 50 años en una carretera de la provincia de Zamora.
La madrugada del 2 de agosto de 1976, cuando regresaba a Madrid tras actuar en Galicia junto a los músicos de su grupo, el vehículo en el que viajaba sufrió un brutal accidente en la entonces carretera C-620, actual N-525, a la altura de Colinas de Trasmonte, muy cerca de Benavente.
Eran aproximadamente las 5.40 horas cuando el turismo impactó contra un carro agrícola tirado por bueyes que circulaba sin ningún tipo de iluminación ni señalización en plena oscuridad. El choque fue devastador. Cecilia murió en el acto. Tenía solo 27 años y una carrera artística que apenas comenzaba a alcanzar su plenitud.
Su desaparición conmocionó al mundo de la música española. En apenas unos años había conseguido abrirse camino con una personalidad artística propia, alejada de los convencionalismos de la época. Sus letras, cargadas de poesía, ironía y crítica social, desafiaban la censura y hablaban de libertad, de igualdad y de sentimientos cotidianos con una sensibilidad poco común.
Entre todas sus composiciones, "Un ramito de violetas" terminó convirtiéndose en una de las canciones más queridas de la música española. La historia de aquella mujer que cada 9 de noviembre recibía un misterioso ramo de flores continúa emocionando cinco décadas después y ha trascendido generaciones, idiomas y estilos musicales gracias a las numerosas versiones que se han realizado.
Paradójicamente, la artista que cantó con tanta delicadeza al paso del tiempo quedó unida para siempre a un pequeño municipio zamorano. Colinas de Trasmonte, de apenas unos cientos de habitantes, pasó a formar parte de la historia de la música española como el lugar donde se apagó una voz irrepetible.
Cinco décadas después, las canciones de Cecilia siguen sonando con la misma vigencia. Sus letras continúan hablando de un país, de sus contradicciones y de las pequeñas historias que nunca pasan de moda. Y cada vez que vuelve a escucharse "Un ramito de violetas", también regresa el recuerdo de aquella madrugada de agosto de 1976 en una carretera de Zamora donde la música perdió demasiado pronto a una de sus grandes creadoras.