De Salamanca a Fermoselle: los ganaderos que cruzan la frontera para llevar alimento tras el incendio

Pequeños ganaderos del Abadengo se organizan para enviar ayuda a las explotaciones de la comarca de Sayago que han perdido sus pastos: ya han realizado dos viajes y preparan más
Camiones de paja. Foto SalamancaALdia
photo_camera Camiones de paja. Foto SalamancaALdia

El fuego ha dejado tras de sí miles de hectáreas calcinadas, pero también una oleada de solidaridad entre quienes conocen de primera mano las dificultades de vivir del campo. Desde la comarca salmantina del Abadengo, un grupo de pequeños ganaderos se ha movilizado para ayudar a sus compañeros de la provincia de Zamora afectados por el incendio de Fermoselle.

La iniciativa, impulsada por el ganadero Felipe Corral, nació ante una necesidad muy concreta: llevar alimento a los animales que han sobrevivido al fuego pero se han quedado sin pastos donde alimentarse. Hasta el momento, los voluntarios han realizado ya dos viajes con camiones cargados de paja y bolas de forraje, destinados a explotaciones de Fermoselle y Fariza, en plena comarca de Sayago.

Y no parece que vaya a quedarse ahí. Los promotores prevén organizar otros dos o tres transportes durante los próximos días para seguir abasteciendo a las explotaciones que más lo necesitan.

Detrás de los camiones no hay una gran organización ni una institución. Hay ganaderos de pueblos pequeños que han decidido echar una mano a otros ganaderos. En la iniciativa participan profesionales de Lumbrales, San Felices de los Gallegos, Hinojosa, Sobradillo y Olmedo de Camaces, que se han unido de manera altruista.

"Somos particulares y pequeños, normalitos y corrientes, y a tirar para adelante", explica Felipe Corral, que insiste en el carácter estrictamente vecinal y profesional de una ayuda que ha cruzado la frontera provincial.

"La ayuda que ha llegado es insuficiente"

La preocupación de estos ganaderos salmantinos tiene un motivo. El incendio ha destruido grandes superficies de pasto, dejando a numerosas explotaciones ante un problema que no termina cuando se apagan las llamas: hay que alimentar cada día a los animales que permanecen en las explotaciones.

Corral considera que la respuesta recibida hasta ahora por parte de las administraciones es insuficiente. Según explica, a los afectados se les habrían entregado siete paquetones de paja, una cantidad que, a su juicio, apenas permite cubrir las necesidades del ganado durante unos días.

"Nuestro objetivo es ayudar a la gente que ha sido muy afectada", señala el ganadero, que reclama más apoyo para quienes han perdido sus recursos de alimentación como consecuencia del fuego.

Mientras llega esa ayuda, el grupo del Abadengo ha decidido actuar por su cuenta. Los propios ganaderos están comprando la paja y asumiendo los gastos de transporte, una operación que supone un importante esfuerzo económico.

La campaña también ha encontrado respaldo entre particulares. Los promotores recurrieron a las redes sociales para solicitar pequeñas aportaciones destinadas a sufragar los costes y han recibido donaciones de personas que han aportado cantidades de 20, 30 o 50 euros.

"Hay que estar muy agradecidos, eso lo tenemos clarísimo", reconoce Corral.

Paja para una tierra que todavía humea

Llevar el forraje hasta la zona afectada tampoco está resultando sencillo. Las condiciones del terreno tras el incendio han obligado incluso a retrasar algunos de los primeros desplazamientos.

El problema estaba en el calor acumulado por el suelo. Algunas zonas continuaban calientes y con puntos que todavía desprendían humo, lo que hacía especialmente delicado transportar grandes cantidades de material combustible.

"No podíamos llevar el material antes por lo caliente que estaba la zona; si llevábamos las alpacas, podían salir ardiendo porque el terreno todavía está caliente y sigue humeando", relata Corral.

Los camiones han terminado llegando, sin embargo, a las explotaciones que necesitan con urgencia ese alimento. La paja que sale del Abadengo llega ahora a una comarca donde el fuego ha convertido los pastos en ceniza, obligando a los ganaderos a buscar recursos fuera de sus propias tierras.

Maquinaria calcinada en Fermoselle por los incendios. Foto SalamancaALdia
Maquinaria calcinada en el incendio de Fermoselle. Foto SalamancaALdia

La imagen resume una realidad conocida por quienes viven del campo: cuando desaparece el pasto, el problema continúa mucho después de que las llamas hayan abandonado el monte. Cada animal necesita seguir comiendo y, para muchas explotaciones afectadas, la alimentación del ganado se convierte ahora en una de las principales urgencias.

Por eso, desde Lumbrales y otros pueblos del Abadengo, los pequeños ganaderos han decidido que la distancia no sea un obstáculo. Dos camiones ya han cruzado hacia Sayago y otros podrían hacerlo en los próximos días, cargados de paja, forraje y una solidaridad que nace, precisamente, de saber lo que significa perder el alimento de los animales de un día para otro.

INFORMACIÓN SALAMANCA ALDIA

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